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Bob Dylan nos abre el arte al delirio insomne

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Resulta muy difícil justificar objetivamente nuestro amor a Bob Dylan. Geniales Beatles y el majestuoso Leonard Cohen se rindieron ante su don que no es innovativo a nivel musical ni poseedor de una voz agraciada. ¿Cómo podríamos justificar que lo amamos? Quizá la clave esté en que nos abre una puerta que los surrealistas no lograron del todo. Una espontaneidad autosuficiente, una apuesta a dejar que fluya y se exprese un discurso nada preparado, nada elaborado, nada cuidadoso. La rima es burda. Y sin embargo, no nos parece inmercido que haya ganado el Nobel de Literatura, sobre todo si comparamos a las taradas a las que se lo dan. Captura las atmósferas de nuestro yo: un hombre preocupado, con una mente preocupada En este inicio vemos que no teme repetir, que sabe que la poesía es hermana de la repetición Nadie delante mío y nadie detrás En poesía estas antítesis hegelianas son muy comunes, como las del corazón que confiesa amar y se refugia rápido y cobarde a una antítesis burlona. T...

Mi hijo, Ezequiel, juega en Atlanta

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  Mi hijo Ezequiel ya entrena tres veces por semana en Atlanta. Me da mucho orgullo haber tomado la decisión muy temprana de interesarlo en este país por el fútbol. Eso le garantizó una inserción social muy abarcativa y ahora es el más popular de su clase en el Nacional y no se llevó ninguna. Digo este último dato porque hablando con él me dice que le gusta hacerse el sabio, el intelectual pero que su máximo sueño es llegar a jugar en primera. Bromeamos con el cassette que tendría que recitar "Todavía no ganamos nada" "Me tocó poder hacer ese gol en el que eludí a diez jugadores pero lo importante es para mí el equipo", "Se defendieron bien, hay que pensar que el rival también juega", etcétera. Pero no puedo dejar de sentir una puntada, un nudo en el estómago, una cierta sensación amarga como si me hubiera dicho que quiere ser therian. ¿En therio? El pibe es brillante, tiene una cabeza privilegiada y quiere jugar en primera en lugar de descubrir la vacuna ...

Llegó el french kiss soñado

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  -Hoy se te ve radiante -Laburé muchas horas sin parar, siempre me siento bien cuando tengo esta felicidad del merecido cansancio -¿Dando clases de alemán? -Para el CUI di una de tres horas multitudinaria que incluyó la interrupción por parte de mi vecina de abajo para quejarse de que en el alféizar de su ventana había manchas de café. Los alumnos oían todo y se mataban de risa, ayudó a descomprimir la clase. Recordé algo que me dijo mi primer terapeuta cuando yo sufría mucho el bullying: que me llegaban tan adentro las burlas de los compañeritos porque no se las devolvía. Así que subí y les dije a los vecinos de arriba que dejen de tirarme café -¿Y saliste a hacer repartos? -Sí, es un re-parto pero acercarles la comida a los chanchos burgueses que ni se molestan en ir a buscarla es lo que en este momento realmente me da de comer. Pero no te vayas a pensar que disfruto de intercambiar anécdotas con mis colegas. Son unos burros. Hoy quise contar la contestación de la Madre Teresa, ...

No metamos a mellizos y a gemelos en la misma bolsa

  Hay muy pocas justificaciones para juzgar a un hombre por la modalidad de su deceso. En "La Inmortalidad", Kundera se ocupa del tema y habla de Musil haciendo pesas y del momento en el que Jimmy Carter salió a hacer jogging para mostrarse joven en público y sufrió un soponcio. Sin duda el "Gracias a la vida" de Violeta Parra se ve opacado por su suicidio. Sin duda la resiliencia de Primo Levi se ve opacada por su suicidio. En cuanto al de Robin Williams, hay que tomar en cuenta que su cerebro fue tomado por parásitos y una insólita enfermedad lo llevó a suicidarse. Esto no iría entonces en desmedro de su mensaje positivo, si no fuera que su mensaje positivo siempre fue almibarado y ocultando el monstruo. La definición de Kundera del kitch. Lo opuesto al Roberto Benigni que por vez primera nos engaña usando elementos del cuento de hadas para refregarnos el Holocausto por la cara, no banalizarlo, no minimizarlo, no hacerlo sobrellevable, como la mala crítica interpr...