Nada más trascendental que disfrutar de la inmanencia
Schopenhauer escribió la única filosofía que convenció a Borges después de estudiar a todos los más grandes teólogos, a Platón, a Aristóteles, a Descartes y a Spinoza y, sin embargo, solo fue famoso por unos consejos para la vida, imitados del "Oráculo Manual" del Baltasar Gracián, que Borges detestaba por los retruécanos (decía que en una traducción al alemán puede resultar aceptable el consejo de que vivir es luchar contra la hostilidad, pero en español, aturde y envilece oír "la vida es MILICIA contra la MALICIA"). Este éxito postrero, en los últimos minutos del segundo tiempo de su vida, por los "Parerga y Paralipomena", por "El amor, las mujeres y la vida", parte de Francia, como el éxito de Edgar Allan Poe, de Hitchcock y del tango por no decir del Premio Fomentor de Borges. El grávido pesimismo alemán triunfa como pose patricia y allí donde los alemanes no traen hijos al mundo para que no sufran, los franceses snobs ven en el aristocráti...