Oscar Wilde, tan íntimamente sublime, que lo menospreciamos como a nosotros mismos
En una charla con Frank Harris, Oscar Wilde dijo que la tragedia de su vida fue que en la anónima y olvidada vida real volcó su verdadero genio, mientras que en sus libros apenas asoma su talento. En efecto, aparecen numerosos testimonios de sus contemporáneos con un grado de idolatría que parece desmesurada, como la valoración de Borges a Macedonio. Grandes escritores en su lecho de muerte confiesan que querrían antes de morir media hora de conversación con Wilde. Una muestra de que Oscar Wilde-a pesar de que no podemos decir que sus obras de teatro no sean excelentes-no dio más que el arco y no toda la circunferencia a la imprenta, son sus cartas. Les dejo una. Una que anticipa la tendencia a nueestro "ah, re". Al final, tras haber empezado no in media res sino a kilómetros del punto, como hace Borges, habla de sí en tercera persona como hacemos ahora. Le decimos al amigo: -te invito a una birra E inmediatamente: -se creía Jean Paul Getty dos el guaso. Este final con ...