Karl May y la imaginación al poder
Cuando consultamos a la I.A quién fue Karl May nos dice que el Verne alemán, el Salgari alemán. Pero la biografía de este bandido que influyó en Karl Popper, en Konrad Lorenz pero también en Adolf Hitler empieza muy diferente a la de Julio Verne y Emilio Salgari: con una condena que lo inhibe a ejercer como maestro y robos diversos. Preso. Indudable delincuente. Había sido un sumiso copista y lector por orden de su padre, que lo quiso convertir en su escultura tras la muerte de todas sus hijas anteriores. Cuesta dilucidar si su creatividad es la ocurrencia fantasiosa de la libertad de la imaginación, como la de cada Les Luthiers, contraviniendo el mandato de una profesión clásica liberal o una obediencia virtuosa como la de Mozart, Judith Polgar, Nadal, Messi, Borges mismo. No es un Van Gogh que siente que no le importa morir de hambre y fracasar como comerciante vendiendo zapatos y reutilizar lienzos. Su narrativa solo se ve empujada porque parece rendir más guita que afanar. Y ...