Quienes odian a Dolina me dicen que la cultura argentina tiene una enfermedad terminal irreparable, si la UBA le otorga el Honoris Causa. Quienes lo amamos, sospechamos que la UBA le otorga ahora el Honoris Causa porque sabe que Dolina tiene una enfermedad terminal irreparable...
Al primer concurso literario que gané, casi lo pierdo. Laura Isola y Daniel Molina me escogieron como admirable cultor del humor macedoniano. Martin Kohan me bajó el pulgar diciendo que mi cuento tenía ribetes, aristas, influencias dolinianas. Que Alejandro Dolina sea despreciado en el mismo Puán que se dejó engañar para reivndicar a Arlt por Piglia, mintiendo que un cuento de Andreiev era del autor de "El juguete rabioso", me parece un desencaminado desatino. Porque -no los voy a nombrar-en literatura es verdad que existen escritores malos y el mal que hacen es sutilmente difícil de explicar. Nuestro primer cigarrillo nos hace toser, no es como nuestro primer chocolate. Y quizá, nuestro primer elevado genio escritor, nos repugne y querramos que el sentimentalismo se burle de Borges como Charly García en "Correte, Beethoven", Les Luthiers en "Odas al cuarto de baño", Olmedo en "Borges y Álvarez". Es de una reanimación física a favor del corazón...