La sonrisa es esa curva que todo lo endereza
"Curvas de la vida" dentro de la increíble grandeza actoral y de dirección de Clint Eastwood es, ¿qué duda cabe? un film menor. No nos habla de lo que nadie nos habló de la guerra contra el Japón, no nos hace el mejor western de la historia, la mejor reflexión acerca del adulterio, el contrapunto entre un ladrón de guante blanco y un presidente asesino, no. Se limita a una historia chiquita. Un experto en detectar a los mejores jugadores de beisbol, ya decrépito y casi ciego, cuya hija exitosa y brillante nunca comprendió lo que ha vivido como su abandono. Pero una de las peores películas de Clint Eastwood no deja de ser una de las mejores de la historia. Emociona, entretiene, enseña, nos muestra a un Justin Timberlake pícaro y a una protagonista que consigue recortarse, como lo exige la focalización del arte, en la mujer más hermosa del mundo. "Lo viejo sirve" dijo "El Eternauta", pero nadie en esa serie es tan viejo como Clint insistiendo en que nunca ...