Si vivir es aprender, quiero que me enseñes las tetas
Hoy, durante la presentación del libro de Brecht de mi hermana, pregunté a mi padre si no me confirmaba que fui yo quien por vez primera le recomendara a la entonces niña, la después longeva lectura del dramaturgo épico. Me dijo que recordaba mi gran entusiasmo por el Brecht poeta y mis improvisadas traducciones a aquellos versos "el defecto del avión que tira cien bombas racimo, es que requiere de un aviador". Entonces me encogí de hombros con la proverbial modestia de los verdaderamente grandes, que me caracteriza y dije que después de todo, la grandeza del desarrollo de Lau es mérito propio, al fin al cabo ¿importa quién llamó la atención a mi padre-reconocido experto internacional en Hegel-a este autor? Me dijo que hubo un profesor que electrizaba a los estudiantes de filosofía con su oratoria brillante. Traté de adivinar: Carlos Astrada. Adolfo Carpio. Alejandro Fantino. Me dijo que quien hablaba de Hegel, desde la vertiente de la que beberían Lacan y todos los frances...