Conclusión: la novia de Facundo Moyano es un camión
Llevé a mi hijito a recorrer el sentido de la historia. No me creía que hubiera una meta, un telos. Le dije que acabamos de salir del agua como criaturas marinas creadas ex nihilo de materia inorgánica y ya somos vertebrados ¿no parece haber un propósito esperanzador en ello? Mi hijito, que empezó siendo una ameba ya es un sapo que me mira con anfibia perplejidad: su curiosidad batracia no se sacia preguntándome si se dice "sacia" o "sacía". Ahora mi hermoso descendiente ya es mamífero. Cabalga la llanura y me pregunta cuál es el sentido. Le digo que muchos grandes genios se preguntaron lo mismo, por ejemplo Descartes y Kant y Hegel. Me dice que no conoce a esos caballos. Llegamos a Roma y le muestro el Coliseo. Le explico que aqui se enfrentó el culto a la siniestras Fuerza Bruta Inescrupulosa y la Religión del Perdón y ganó la Caridad. A esta altura mi hijo ya es un primate. Me dice que le parece errástico el derrotero por no decir errada la derrota. Le digo que...