Messi y la argentinidad
Favaloro ideó para la humanidad el by-pass. Borges rescató la prosa en español, dormida desde Cervantes. Máxima es Reina de Holanda. Bergoglio llegó a Papa. Maradona es D10s Nadie superó nunca a Fangio. El santiagueño Julio Navarro merece hace mucho el Nobel de Física, por no hablar de Gabriel Rabinovich, Matías Zaldarriaga y mi preferido, Javier Martín Maldacena. Nóbeles argentinos fueron Houssay y Leloir, amén de Pérez Esquivel-que recibió simbólicamente el que merecían Madres y Abuelas, a pesar de llamarse "Adolfo". Después de que le dieron el merecido Nóbel de Literatura a Coetzee podemos ilusionarnos de que se lo den a César Aira y después de todos los demás inútiles que lo recibieron podemos ilusionarnos de que se lo den a Samanta Schweblin. Argentina no aparece honrosamente en el Guinness: más allá de los ponys más pequeños y una de las peores inflaciones, tenemos el secuestro más caro del mundo-el de 60 millones de dólares de Jorge Born-, el segundo después de otro ...