Para tener un ataque al corazón, hay que tener corazón
Alan Sabbagh hace un gran trabajo, pero no puedo recomendar esta serie, basada en el verdadero infarto de Hernán Casciari en el Uruguay, pese a su excelente elenco. Imanol Arias hace todo lo que hace perfecto. Y Olivia Molina está perfecta. Pero hay algo de las simplificaciones a las que Casciari nos tiene acostumbrados para manipularnos emocionalmente, que ¡contando con un infarto! no emociona. Suelo condenar a esta clase de autores por sentimentales e igualarlos a Juan Salvador Gaviota y Paulo Coelho y deplorar que se considere en la misma línea a Saint Exupery. Aquí falta el certero golpe lacrimógeno. Y Hernán Casciari, cuando no nos agarra de las bolas del corazón tiene muy poco más de qué agarrarse: no tiene nada que darnos a nivel filosófico, ni poético, no es un buen observador de nuestras costumbres ni es un inspirado genio original que expresa lo inefable. Es un excelente expresador del corazón medio, como Spielberg. Siempre recuerdo un reportaje en el que le preguntan a...