Los Estados Unidos son los mayores genocidas intolerables, pero son nuestro mayores genocidas intolerables
El mejor director de la historia del cine es exactamente como el mejor filósofo y el mejor arquitecto y el mejor cuentista. Borges lo idolatra, en "To be or not to be", que también Woody adora y Wilder lleva a teológica idolatría. Mel Brooks muestra que todo genio es un abridor de puertas y hace su versión musical en la que "Sweet Georgie Brown" cantada en polaco descolla. Nora Ephron, casada con Carl Berstein, periodista responsable de que Nixon cayera, dijo en público sin que nadie le creyera que "Garganta profunda" era Mark Felt. Su "Sintonía de amor" es una remake de "An affair to remember". Su "Tienes un E-Mail" es una remake de "La tienda de a la vuelta de la esquina" de Lubitsch. Su "Cuando Harry conoció a Sally" basada en una experiencia real de Rob Reiner, es un deleite. Porque Meg Ryan es ahí un ángel y porque en lugar de Tom Hank siempre eficaz, está Billy Crystal, un humorista al que admi...