Somos todo lo que prometemos ser
Conocí a una chica que nada sabía de mí, de mi pasado. Me dijo que soy cálido, carismático, seductor y seguramente un gran amante con enorme experiencia. Comprendí que lo soy y que no importa que empíricamente sostuve largas relaciones con poquísimas mujeres. Porque esa es la mera empiria. Es lo que el azar quiso, lo que obró el fenotipo. No somos nuestra mera historia anecdótica. Somos el dispositivo inato para la adquisición del lenguaje de Chomsky y los pecados desconocidos que la música nos revela, como explica Wilde en "El crítico como artista". Cuando felicitamos al quinceañero enclenque no felicitamos esos bracitos débiles aún sin desarrolarse, sino su futuro. Nuestro ser no se ve contaminado por nuestras carencias, nuestros fracasos, el sedimentarismo y la desidia. Somos, para los otros, otra humana promesa de potencia y todo lo que hubieramos haber podido ser. Celosos, preguntamos a la hermosa que conocemos con cuántos estuvo antes. Es un error mental, una mera deb...