¡Feliz cumple, Costa Gavras!
El cine del realizador griego Costa Gavras que hoy sopla 93 velitas, no se caracteriza por innovaciones técnicas, como el de otros genios como Spielberg, Hitchcock, Eisenstein, Orson Wells, Chaplin y, si se me permite, Godard. Su genio está puramente volcado al argumento político. Esto explica que su primera gran colaboración sea con el sobreviviente a un campo de concentración, Jorge Semprún, el que nos contó la historia del roble de Goethe en Buchenwald, para regalarnos "Z". "La confesión" fue incitada por Claude Lanzmann, aquel amante de Simone de Beauvoir que filmó la gema "Shoá" y usó el título de un poema de Silvina Bullrich para su monumental autobiografía, la mejor de todas las memorias que leí en mi vida. ¿Qué decir de "Estado de sitio", acaso su mejor film? Otro de su méritos es recuperar la memoria de un escritor majestuoso hoy olvidado, el único dos veces ganador del Premio Goncourt, que, por reglamento, nadie puede ganar dos vece...