Versión en tres idiomas del error de Nietzsche respecto de Platón y un anuncio seductor
Destruida la ilusión de íntima comunión con la pretendida que al principio celebraba mi humor y terminó bloqueándome, abro a mis íntimos amigos como perpleja consulta videítos tipo stand-up que le mandé, el último de los cuales no le gustó. Salvo la interpretación no menos halagüeña de una de mis amigas, que dice que ex profeso quise sacármela de encima, las demás interpretaciones son de una conmovedora reivindicación. Me dicen que no me habían visto nunca tan seductor y atractivo, tan dulce y romántico, tan poderosamente gracioso. Esos videítos que por sugerencia de mis amigos, en breve editaré para que no aparezca el nombre de la enamoradora en cuestión y compartiré, me asustaron por haberla asustado: todo el humorismo que ansío cultivar en mi vida es una distensión, un descomprimir, una cosquilla, una lucha contra el miedo y si alarman en lugar de empoderar, estoy frito. Debo agradecer haber entonces, sin proponérmelo no haber rescatado el agua sucia en la bañera y tirado al b...