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Mis amigas hacen dieta líquida pero yo me tomo una cocucha porque hago dieta gaseosa

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Si tuviéramos que nombrar a los cinco más grandes escritores judíos, realmente la Torá producida por Adonai no quedaría por encima de Isaac Bashebis Singer o Etgar Keret o Amos Oz. Recomiendo este libro, que sirve como puerta de entrada y llave maestra a su obra, así como el Borges oral, plagiario de Oscar Wilde, nos ayuda tanto a que se derrumbe la idea de que ese tal Borges sea frío o poco patriótico o hermético o pretencioso. Es un libro que compramos para reverenciar a este sabio y bebernos sus palabras que emanan como pepitas de oro, pero a la vez, para reducirlo a un repertorio de recursos, apoderarnos de sus mecanismos, imitarlo para superarlo. Como todo lo sublime que nos hiere de belleza, Amos Oz es deprimente para los depresivos. Si bien es cierto que para estar bien hay que salir al ruedo, entrar a la arena, tomar al toro por las astas, remarla en dulce de leche, comer sano, dormir mucho, tener amigos, ser filantrópico, hacer deporte, aprender idiomas y para estar mal no hac...

No entendí. Hoy en su rueda de prensa ¿Adorni tenía la voz cascada?

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  Tras el acto en el que Renata entregó el diploma a los 40 años de docencia a María José Balderstone, que ya no la reconocía, porque está con Alzheimer, pobre, o bueno, capaz mejor en su caso no recordar nada de su vida, nos tomamos el micro escolar y nos fuimos con los dos cuartos al Museo Nacional de Bellas Artes. Les dije a los chicos que si no querían terminar con Alzheimer tenían que hacer mucha gimnasia mental, que la curiosidad intelectual favorecía las sinapsis y la neurogeneración campanal. Me tomaron al pie de la letra y no me dieron un minuto de respiro. Yo me refería a que pregunten acerca de las obras pictóricas y escultóricas pero me preguntaron por el camino cómo es que todavía no sufrio presbicia a mis años, que el cristalino ya debería ser parte de la degeneración cognitiva y física. Para testearme me hacían leer cosas alejadas. Entré como un caballo y cuando leí un graffitti con una palabrota, Tomás me filmó y me dijo que se lo iba a mostrar a la rectora si no le...

Paul Valery, un alma inmortal antes de serlo, un espíritu que abrazó todo su pasado

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  Theodor Adorno adoraba tanto a Paul Valery que en "El artista como lugarteniente" desmantela la dicotomía entre artista comprometido y arte por el arte: el gran artista no comprometido requiere una sagacidad tan lúcida para leerlo, que nos convierte en mejores lectores de la realidad política. Así, el artista comprometido como Brecht, Eduardo Galeano o Sartre, se limita a darnos pescado en lugar de enseñarnos a pescar (metáfora que se toca con aquella etimología insólita que hace del epigrama de Jesús "NO HE VENIDO A TRAER LA PAZ, SINO LA ESPADA" un "NO HE VENIDO A TRAER LA PAZ, SINO EL CUCHILLO PARA CORTAR PESCADO"-traducción mencionada por Guillermo Martinez en "Un crimen dialéctico"). Valery sin ocuparse de la filosofía recupera para la poesía una Aufhebung de la tradición helénica de Píndaro con el giro lingüistico que hará que no solo Octavio Paz lo idolatre: también lo idolatra Derridá. Pero Octavio Paz y Derridá adoraban a muchos: el pri...