Mis amigas hacen dieta líquida pero yo me tomo una cocucha porque hago dieta gaseosa
Si tuviéramos que nombrar a los cinco más grandes escritores judíos, realmente la Torá producida por Adonai no quedaría por encima de Isaac Bashebis Singer o Etgar Keret o Amos Oz. Recomiendo este libro, que sirve como puerta de entrada y llave maestra a su obra, así como el Borges oral, plagiario de Oscar Wilde, nos ayuda tanto a que se derrumbe la idea de que ese tal Borges sea frío o poco patriótico o hermético o pretencioso. Es un libro que compramos para reverenciar a este sabio y bebernos sus palabras que emanan como pepitas de oro, pero a la vez, para reducirlo a un repertorio de recursos, apoderarnos de sus mecanismos, imitarlo para superarlo. Como todo lo sublime que nos hiere de belleza, Amos Oz es deprimente para los depresivos. Si bien es cierto que para estar bien hay que salir al ruedo, entrar a la arena, tomar al toro por las astas, remarla en dulce de leche, comer sano, dormir mucho, tener amigos, ser filantrópico, hacer deporte, aprender idiomas y para estar mal no hac...