EL DÍA DE LA REVELACIÓN: obra maestra que obra maestrías
"El día de la revelación" marca el regreso de Spielberg a muchas de sus obsesiones y contiene guiños más y menos profundos a anteriores producciones. No es spoilear nada, contar que aparece el trucazo de acelerar el auto al precipicio poniéndole un bolso al acelerador, para perder al perseguidor: trucazo que aparece en la primera de sus películas, la muy atrapante, "Duel". Mucho más importante que el trasfondo psicológico de la figura del padre mítico con quien reconciliarse y que la recurrencia de los extraterrestres es la recurrencia de dilemas bioéticos que podrían resumirse en dos grandes cuestiones: la que la Biblia llama "conocimiento prohibido" y la elevación a Bien Supremo de la empatía. Y nada de esto lograría sobresalir si no hubiera una renuncia altisonante a lo altisonante. Parece una película "chiquita". No se llamó a Carlo Callodi para diseñar una índole de alienígena que tenga las ojeras de Einstein y no sea Disney y tenga lo que...