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Sartre, el último último

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  "El último pollo que comimos, lo escribió Sartre", sintetiza la genial Libertad del mendocino Quino, refiriéndose a un filósofo, novelista y dramaturgo que instauró un lugar, un trono , una asunción de que no se puede ser un intelectual en una torre de marfil, que la filosofía solo conocía desde Sócrates, por más que Heidegger en Friburgo-el "nuevo Kant", según Hannah Arendt- ya se pedestalizaba. Se trata de un geniecillo tempranamente conciente de su bullyinglizable figura, a pesar de que su crianza-a cargo también-a la manera de Claude Levi-Strauus y el "avunculado", de su cuñado, Albert Schweizer, quien lo rodeó de un amor que quería convencerlo de que era bello, querible y único. Ratón de biblioteca, con gula hacia omnívoras lecturas alemanas-Husserl, principalmente- delietiaba en fiestas familiares recitando poemas aprendidos de memoria cuyo contenido no alcanzaba a comprender. Acaso saber antes los significantes que el significado, marcaría su filo...

Hola, Susana, mejor no aparezcas, yo quiero nacer

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  Me acaba de contar un querido amigo que cuando se mudaron a la calle Cabildo a la altura de Nuñez, su madre abrió la puerta y se topó con un minón. El minón, de una altura robadora de alientos y con todo muy puesto y en su lugar, presentó: -Quería dejarle mi currículum, soy modelo pero no me alcanza, no tengo por ahora muchos trabajos, de manera que querría ofrecer mis servicios como empleada doméstica, cuidadora de niños o de ancianos. Tengo experiencia. La hermosa madre de mi amigo le dijo palabras similares a la que le dedicó Mario Vargas Llosa a Hebe de Bonafini en la Feria del Libro: "lo voy a leer con mucha atención". El minón se va. La mamá de mi amigo llegó a leer el nombre: una tal "María Susana Giménez-Aubert" antes de hacer añicos el cv antes de que vuelva su marido. Poco después ven al minón en una publicidad de jabón "haceme shock". La madre le confió a mi amigo: -Si no tiraba rápido ese currículum, ya conocés a tu papá, vos no habrías nacid...

Vencerse a sí mismo en la fecha de vencimiento

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  Schopenhauer escribió la única filosofía que convenció a Borges después de estudiar a todos los más grandes teólogos, a Platón, a Aristóteles, a Descartes y a Spinoza y, sin embargo, solo fue famoso por unos consejos para la vida, imitados del "Oráculo Manual" del Baltasar Gracián, que Borges detestaba por los retruécanos (decía que en una traducción al alemán puede resultar aceptable el consejo de que vivir es luchar contra la hostilidad, pero en español, aturde y envilece oír "la vida es MILICIA contra la MALICIA"). Este éxito postrero, en los últimos minutos del segundo tiempo de su vida, por los "Parerga y Paralipomena", por "El amor, las mujeres y la vida", parte de Francia, como el éxito de Edgar Allan Poe, de Hitchcock y del tango por no decir del Premio Fomentor de Borges. El grávido pesimismo alemán triunfa como pose patricia y allí donde los alemanes no traen hijos al mundo para que no sufran, los franceses snobs ven en el aristocráti...