Curso de filosofía con descuento a dos entes
Pocos saben que entré a trabajar a dos colegios casi simultáneamente, dos colegios que son el agua y el aceite, el día y la noche, Tini y Lali. Uno es privado y me queda a tres horas de casa: llego desfalleciendo de hambre. El otro es con chicos en situación de calle y les llevo panqueques porque si bien estoy en contra del asistencialismo, con el estómago vacío no se pueden concentrar. Uno depende del Estado y requiere un cuidadoso protocolo que incluye que yo no tome contacto con ninguno de los polluelos fuera de lo estrictamente áulico y el otro es la joda, me pagan buena pasta para que lo que suceda en Las Vegas, quede en Las Vegas. Así que voy a contar mis aventuras diarias en el Joaquín V. Brandoni de Ensenada, donde enseño historia del arte, porque de algún modo siento que el rigor y el decoro al que me obliga tan alta casa de estudios, enaltece el nivel del contenido que puedo compartirles. La rectora nos baja línea de modo muy severo, quiere que disciplinemos a los chicos, qu...