El "Anaxágoras" de Campanella es adictivo
Acabo de maratonear las tres temporadas del "Anaxagoras" de Campanella y no se las quiero spoilear. Ricardo Darín descolla como el pedagogo de Pericles, Protágoras de Abdera y Tucídides, con el bolo genial de Capusotto como Eurípides. Obviamente la serie tiene que falsear esa inquina con Pitágoras para ser sexy y que la noción de "nous" surja como venganza contra Heráclito (un muy digno Adrián Suar) no obedece al rigor historiográfico. Las hermosas imágenes de Santorini, en las que transcurre el idilio con Tales de Mileto, aquí mostrado como romántico y desinteresado, pese a que Hobsbawm, Tucídides, Sprengler y Eduardo Sacheri afirman que fue por el aceite de oliva, me transportaron a mi entrañable infancia, que como todos ustedes saben transcurrió en Florencio Varela. Que sea una coreana celíaca quien actúa de Aristóteles, no me pareció, pese a las objeciones de Felipe Pigna, fuera de lugar: es creíble, carismática y su defensa del caramelizado del hipopótamo al...