El libro de Job demuestra que Dios no necesita demostrar nada


 Hermoso encuentro con Lisandro para preparar el podcast de "A propósito de Borges" que aspira a invitar a Guillermo Martinez, Pedro Mairal, Daniel Molina y Martin Kohan, de quien comentamos su interpretación divergente de la de Estela Canto de "Hombre de la esquina rosada" y su idea de por qué se creyó que el poema "Instantes" le pertenecía.

A este respecto hablamos sobre la atribución de autoría. Mencioné cómo amé las palabras del discurso de asucnción de Mandela "Nuestro miedo más hondo no es a fracasar. Nuestro miedo más hondo es a brillar sin medida: “Our deepest fear is not that we are inadequate.
Our deepest fear is that we are powerful beyond measure.
It is our light, not our darkness
That most frightens us.
We ask ourselves
Who am I to be brilliant, gorgeous, talented, fabulous?
Actually, who are you not to be?
You are a child of God.
Your playing small
Does not serve the world.
There’s nothing enlightened about shrinking
So that other people won’t feel insecure around you.
We are all meant to shine,
As children do.
We were born to make manifest
The glory of God that is within us.
It’s not just in some of us;
It’s in everyone.
And as we let our own light shine,
We unconsciously give other people permission to do the same.
As we’re liberated from our own fear,
Our presence automatically liberate others”
Cuando me enteré de que era de una poeta norteamericana, Marianne Williamson, me parecieron no heroicas palabras revitalizadoras que me quería tatuar, sino cursis y baratas, kitch y típicamente yankees. Atribuirlas al estoico preso por diez años que salía con una sonrisa de esperanza e indulgencia eran una cosa...
Mencionamos a Pierre Menard, las mismas palabras dichas por Cervantes son otras si se las atribuimos a un frances del siglo XIX.
Hablamos de un organizador de eventos musicales que tuvo que ir a conseguirle un espejo a Charly García, que sin espejo se rehusaba a tocar. -Qué coqueto-le digo. Me explica que el espejo era para la cocaína. No le confieso que no termino de entender, qu epensaba que se podía consumir sin espejos, pero inmediatamente hablamos de los espejos de Borges y que Borges, que estuvo a punto de caer en la bebida, decía que la cocaína era menos estimulante que la pastilla de menta. Le digo que un amigo mío me explicó que hay dos cosas que no hay que ni probar de tan buenas que son: cocaína y travestis. Me asombra, porque lo primero es funesto evidentemente pero lo segundo es hasta saludable si llegara a gustarnos. Mi amigo dice que no porque es carísimo, no concibe la travesti que no cobre. Hablamos de Armando Capalbo el profesor reventado de Literatura Latinoamericana. Me pregunta si Barthes abogaba por críticas literarias biografistas o por qué Sarlo con Kilpatrik se agarra de datos de Borges en lugar de jugar inmanenetemente con el texto. Dice que Sarlo considera que su heredero es Daniel Link. Hablamos extensamente de Daniel Link, entonces, y esto deriva en un reportaje que dio en francés Borges a la radio parisina arrepintiéndose de haber esrito Two English poems. Le digo que eran poemas íntimos, que la lengua extranjera marca el pudor, como el latín de Freud y que conocí a la hija de la dedicanda. Que insistía en que Lou Salomé merecería mayor visibilidad que la que le concede el patriarcado. Fuera de Lali, concluímos, no se ha inflado a mujer alguna más.
Hablamos de cómo en comparación con Chile, España, Uruguay y Sudáfrica-incluyendo Alemania misma-Argentina resolvió mejor el juicio y encarcelamiento de sus dictadores.
De Borges como desdichado, como crítico de cine, como guionista para "Invasión", de Hugo Santiago, de Borges como superior a José Hernández y a Sarmiento, de Borges como posmoderno. De cómo de todos los filósofos es Schopenhauer quien lo dota de consejos prácticos para sobrellevar infortunios cotidianos. Nos distraeos tanto hablando que si bien esta vuelta no hablamos de "Plata quemada" terminamos comiendo pizza quemada.
-No la saqué a tiempo, así tuve a mis hijas-me dice
Hablamos de Sarlo tomando anfetaminas y de cómo se prescribían como si fueran caramelos, de la famosa epidemia de médicos enfermos por estudiar con anfetaminas, etc.
Me dice que recién después se supo que era "embromado" y me quedo pensando que "embromado" contiene "broma" como en alemán "komisch" y es una palabra para indicar algo nada cómico.
Contra la apocalíptica alarmada presunción de psicópata, hablamos de la estrategia energuménica discursiva de Milei asesorado por Alejandro Rozichner.
Del dueño de "Seúl", del bufete de abogados del padre de Pedro Mairal, de la aparición de la estatua de Gardel en "El Aleph", de la estrategia de Constantino convirtiéndose al cristianismo.
De que Nietzsche dijo "si no hubiera podido imaginar que me suicidaba, me habría suicidado" y que el mosaico "no matarás" parece entonces finalmente más liberador que el paulino introspectivo "amarás a tu enemigo": no permite la catarsis de imaginar que lo matamos, nos obliga al pasaje al acto.
Mencionamos de Mairal la novela y la película "La uruguaya" y el poema "El durazno", imitativo de un poeta de la ciudad, doméstico, concreto, mayoir que él cuyo nombre olvidamos:
UN DURAZNO
Morder el verano,
morder el sol entero
por 1,80 el kilo.
Este durazno recién llegado a casa
fue apenas sueño de árbol escondido
alentado por el fertilizante,
después fue flor y fruto verde solo
protegido de plagas y de heladas
por cinco pesticidas,
engordado por lluvias y riego por goteo,
cosechado por Pablo Luis Ojeda
oriundo de Río Negro
que tumba en un colchón de gomaespuma
su cuerpo dolorido cada noche.
Cargado en un camión que avanza bajo el cielo
maduró este durazno con el viaje,
después llegó al mercado,
atravesó las mafias,
fue a parar a una cámara de frío
que le fijó el color
y lo detuvo durante cuatro meses
cerca de San Cristóbal
hasta que lo compró Supermercados Disco,
y lo llevó a la sucursal 14
sector verdulería de autoservice
donde yo lo elegí, lo embolsé, lo hice pesar
lo tiré en el carrito
al lado del pan Fargo, las pechugas,
junto al Skip Intelligent y el queso,
lo llevé hasta la caja, le leyeron
su código de barras,
lo pagué, lo reembolsé con nailon,
lo traje caminando hasta mi casa
cruzando la avenida,
bordeando el hospital,
entre ciegos, cirujas, policías,
lo subí en ascensor
y llegó a la mesada de mármol sin golpearse.
Entonces lo libré de las dos bolsas,
le lavé el pesticida en la canilla,
le lavé todo el cansancio del camión, el humo,
la noche de las manos de Pablo Luis Ojeda,
le saqué la etiqueta de la marca
y lo mordí con ganas de matarlo,
lo asesiné con dientes, mandíbulas y lengua
y a pesar de la química, de la distancia muerta,

a pesar de la larga cadena intermediaria,
me encontré allá en el fondo de su sueño amarillo
con esa flor primera que perfumaba el viento.
Recordé la noción del neurótico sufriendo de culpa infantil, yendo a pagar el durazno que no le cobraron como ilustra Luciano Lutereau. Hablamos de judíos por parte de padre, los llamó "café con leche".
Hablamos de "El libro de Job". Le menciono la novela de Joseph Roth. Le digo que el libro de Job es un consuelo. Me dice que es el mayor de los desconsuelos. No: es una dogmática esperanza: aún sin justicia divina visible, Dios existe, Dios dice que no te creas que podés entender Su justicia. Es la verdadera demostración de Su existencia para quien pueda creer: No va a condescender a demostrar nada, no lo necesita.



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