El agujerito intrínseco que me vuelve loco
A partir de una analogía con los juegos ópticos, Lacan habla de lo "real" y no debe confundirse este término con su uso cotiano: lo, por así llamarlo, si ustedes me permiten, "verdadero".
El "romanticismo" en poesía inglesa no significa lo mismo que el vocablo "romántico" como epíteto del día a día, el "materialismo" de Marx no es lo mismo que lo materialista que resultó la conchuda esa, el "idealismo" del Obispo de Berkeley no es isomórfico respecto de lo idealista que yo era creyendo que con conversación nomás y sin dinero podía enamorarla, su "cinismo" no responde al mismo referente que hallamos en los albores de la filosofía griega, cuya raíz deriva del can, los "ladrones" o "ladradores" por mejor decir y evitar arrobadas confusiones.
Es frecuente que el lego desconozca la jerga de una tribu, la nomenclatura de una disciplina y tienda a confundirlas o tienda a colgar la ropa cuando está anunciado tormenta con chaparrones. Así como el número diez representa en el sistema binario al dos, hay significantes cuyo significado varía de región en región, siendo el caso más conocido el de "concha" para la designación de la cáscara de la fruta en algunos países centroamericanos. No voy a meterme ahora con esto o en esa palabra peculiar. Ya bastante pienso sin proponérmelo en temas que nos apartan y desvían como me apartó y desvió la muy guacha en nuestra (ex-)cita. Me voy a circunscribir a mentar este stock de ejemplística verbal para que quede en claro que cuando nos referimos a "real" es un imposible, es un real, asegurarnos de que el otro esté entendiendo exactamente aquello a lo que nos referimos. Este tema ocupó muchos años a Ludwig Wittgenstein hasta que por fin lo internaron.
En el desarrollo de Lacan, no me voy a meter ahora en su adolescencia, lo real es lo que no se puede ver. No en el sentido de Platón, que decanta en el de Kant, de que no tenemos un acceso a la realidad verdadera, al arquetipo, al noúmeno.
No perdamos de vista que la noción lacaniana se inscribe en el marco contextual específico del estructuralismo: toda estructura conceptual tiene, junto con todo aquello sobre lo que arroja una específica luz, un punto de sombra, que algo es algo al precio que te alquilan hoy por hoy la sombrilla.
Esperen, que se me prendió una lamparita.
Creo que me dejé llevar algo autistamente por la literalidad de esas metáforas luminísticas como si me hubiera golpeado la cabeza con una mámpara y así como El Iluminismo se dejó hablar por la Biblia y el significante que articulaba en su discurso el lugar del saber, me encegueció la metaforía de la visibilidad y no es para nada la imagen que precisamente quiero dar.
La etimología latina de "imaginación" tiene ese mismo sesgo de lo visible que hereda de la etimología griega de "fantasía"-que nos da también "fenómeno" y "fantasma", nos dirá el filólogo en pantuflas mientras su mujer, antropóloga en chancletas y el amante de su mujer, analista en sistemas, se la pasan dele que dele como si no hubiera un mañana. Pero el muy cornudo del filólogo está tan en su ombligo mirándose las Hush Puppies que no concibe posible sus propios cuernos. Ser gorreado es para él un real.
No estoy diciendo con esto que su esposa, que es brasilera ¿o se dice "brasileña"?¿cuál de las dos era la peyorativa?, cobre muy poquito, tan solamente un real por sus favores. Deseo echar ahora, a la luz de mi error al formular con la alegoría de la luz estas consideraciones, echar a la luz de mi ropaje verbal-se va a entender más si digo "echar de mi ropaje verbal a la luz"...esa luz bíblica que nos remite a cuando del polvo Dios hizo la luz porque antes te podías echar un polvito sin que te vieran- y echar así luz sobre lo que podríamos llegar a denominar, mutatis mutandi, el vacío y la nada que, por paradójico que esto pueda sonar y por escandaloso que a algunos les pueda parecer, por pedantemente pelotudo y larguero de mierda que le resulte a determinados lectores apresurados, imbuidos del espíritu que anima al vértigo de las redes, funda, permite, erige, abre, hace parir, nutre y se erige en la condición misma de posibilidad.
Hay un juego que tal vez algunos conozcan. En mi infancia lo conocíamos como el "Senku". Se me dirá: -¿¿¿cuánto mierda más vas a tardar con esta exposición pedorra y para decir qué???¿¿¿tanto gre-gre para decir "Gregorio"???, a lo que responderé:-¿¿¿Y vos, macaco, por qué no te metés un palo bien en el medio de la raya de tu orto y hacés como Arquímedes???.
Soy un convencido inveterado y acérrimo de que no hay que andarse con chiquitas con estos maltratadores, antes bien, hay que no tenerle miedo alguno a ponerles los límites, corta la bocha, porque a la sazón, suelen ser como esos perros que te chumban y ladran amenazadoramente pero cuando te les acercás salen cagando, con la cola entre las patas inclusive en ocasiones, lo sé por experiencia, con defecación espontánea respondiendo a un comportamiento animal automático para favorecer la conducta de huída, alivianando así su cobarde cuerpo huidizo.
Es el imposible de cada estructura lo que hace posible su posibilidad.
El real de cada paradigma, lo que no sale en la foto pero sin él no hay foto.
Se me dirá -¿qué foto, qué foto?
No pienso entrar en eso ahora, no dan los tiempos. Ya tuvimos aquella mala experiencia con la pregunta pòr el teto, por Marcelo, por José, por el abogado, et caetedra.
Para la iconografía egipcia, de acuerdo a lo que los antropólogos nos cuentan, el real era nada menos que la perspectiva.
Vemos en sus pictografías la adoración al escarabajo pero no podemos ver más que una de sus dimensiones, la que es cara abajo.
Cleopatra está representada de coté. Podemos adorar a pierna suelta, hasta la idolatría egipcia a nuestro michi, pero no tendremos en todo el universo egipcio, en toda esa arena, dibujos de la pierna suelta.
El realismo en pintura tiene como real, desde luego, la representación del beso en la boca que no logré dar el pasado viernes a lo que desde que la conocí considero mi agujero intrínseco, así como la mostración del rinoceronte con dos cuernos-excepto en el grabado de Durero, que nunca vio un rinoceronte y lo pintó de a oídas.
La instantánea ley gravitacional del orbe newtoniano tiene al mismo tiempo al mismo tiempo como real, como lo que le falta intrínsecamente o en el caso del agujero en el que pienso constantemente -porque la constancia, no me digan que no, es una gran virtud, intrínmojadamente.
Einstein, en vez, halla-lo haya o no-en la estructura de su relatividad, la inversa: su imposible es el que resume Jorge Corona con su adverbio de modo ("simultáneamente"): la más rápida velocidad existente, que es la de ¡ay!-voy a tener que decir de vuelta "la luz", me había propuesto dejarla fuera, de lado, de helado de pistaccio y esos gustos abominables que nunca presentificamos en nuestra apercepción, pero bueno, el Albert era una luz, vamos a hacer la exceptio regula probat, que fue mal entendido como "la excepción que confirma la regla" (Karl Popper, dicho sea entre paréntesis, vean que ya puse uno y el otro todavía está por venir, ahora cuando cierro este comentario, se revolvería en su tumba al oír que algo se ve no refutado, sino corroborado por una excepción y gritaría, sin parar mientes en lo temprano de la hora: ¡sin parar mientes!).
Lo real-ahora utilizo la terminología en el sentido lato, vulgar, ordinario, chancho del término-lo "real", en el sentido de que es la realidad, es que la recta manera de verter al buen castizo el dictuum sería "el hecho de que exista una excepción, lejos de indicarme que todo es posible y dale que va, que está todo bien y es fiestera de alma y le van los juguetes y las fiestitas y los tríos y tragó más tripa que gaviota de saladero, demuestra que ha de existir, aunque no la conozcamos, una ley, una regla, una normativa, un ordo, así que no te hagás los rulos, gordo, que nadie te dio vela en esta foto, por así decirlo.
En la estructura, si se quiere, de la relatividad general y también en la de la relatividad especial formulada por Einstein incluso la luz del sol tarda unos seis minutos en llegar la superficie terráquea y tomemos en consideración que nada supera de acuerdo a esta cosmovisión a la velocidad de la luz, ni siquiera tu hermana, que es constante, no tu hermana, como constantemente vuelvo a esta noción que estoy tratando de transmitirles a través del vehículo del lenguaje, con mi mala ortografía y sin taxis, el agujero intrínseco en general y mi deseado agujerito mojadito en particular, en tanto que, me atajo, abro el paraguas, me apresuro a explicitarlo, en tanto que objeto que el machismo compute a la mujer en tanto que objeto y también que la computa madre.
Lamentablemente me veo impelido a tratar de explicar esto porque parece ser que la malhadada fortuna quiso que para Lacan su agujero sea que se entienda lo que carajo quiso decir con esto.

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