EL MEJOR TRABAJO DEL MUNDO
Ni bien entré a dar clases a este colegio, la preciosidad de las chicas de sexto me aturdió tanto que tuve que hacer un gran esfuerzo para sustraerme a tanta belleza y dar una clase con compostura. Recordé una recomendación de Dale Carneguie en su "Cómo hablar en público": imagine que sus oyentes están desnudos. No ayudó. Pese al temor a que me despidan por algún comentario desafortunado en las redes, por algún comentario desafortunado en clase y por quedarme temblando de miedo callado en lugar de hacer comentarios oportunos, los chiquilines reiteraron que les caigo super bien. Que soy tan buena onda que ni cuando trato de hacerme el mala onda me sale. La cosita más preciosa que vi en mi vida me preguntó si estoy con alguien. Le dije que no, que ahora me separé. Puso carita triste y se recompuso en seguida riéndose de su propia picardía: -¡yo también!. No es una muestra aislada ni un coqueteo con la fantasía de atraer a un hombre grande: me dicen que vaya a vivir a sus casas ...