El cumple del Brian


 -¿Cuánto le falta al payaso para irse?¿todavía no infló los globos en forma de jirafa?

-Martín, tranca, la estamos pasando bien, tu hijo está disfrutando

-Sí, pero a este ritmo no puedo salir a llevar pedidos y me baja las métricas

-¿Cuántas veces cumple tu hijo años?

-Es lo que quiero saber yo. Primero en la escuela, le llevamos la torta. Después la abuela materna, después el abuelo paterno, los chicos de fútbol, el cumple exclusivo con la novia esa con cara de trava que hay que decir que está transicionando además de transárselo

-Bajena

-Bajena, nunca me acuerdo de su nombre. Es un chico popular, inteligente, simpático, se puede buscar una novia como la gente...ya sé que a esa edad el sexo todavía es una utopía como a mi edad, pero traté de inculcarle valores, de que sea laburador...

-Martín: desde que empezaste a esclavizarte como servidumbre de la pequeña burguesía enarbolás banderas socialistas que no me parece

-Pienso en el hambre de la ciudadanía. Me ocupo de repartir bien la torta

-No sos el Ché Guevara por haber sido precarizado

-Ah, no. El Ché terminó tan precarizado que en Bolivia murió y eso que venía de una familia de doble apellido, Guevara Lynch, como para lyncharlo

-Estás obsesionado con las métricas, disfrutemos este domingo con nuestro gurrumín, no puedo creer lo rápido que pasa el tiempo, ayer esperaba a tenerlo por fin en mis brazos y hoy ya es todo un hombrecito

-Sí, me acuerdo de cuando estabas gruesa. Me dijiste que me compre una bicicleta buena porque cuando naciera el Brian más nunca iba a tener dinero. Y yo tuve fe y me compré una playera crota que todavía es la que uso 

-Por suerte. Si algún amigo te prestara una de carrera te romperías el cráneo tratando de superar esas métricas

-Me acuerdo que esperabas a que nazca diciendo "lo quiero conocer". Y yo sentía para mis adentros ¿cómo conocer? Vos lo vas a crear, te dan un pequeño asqueroso molusco al principio, una tabula rasa ¿a quién vas a conocer? ¿a un recién nacido? hay bebés más lindos, hay bebés más feos, pero me estabas hablando como si te presentaran por fin al Premio Nobel húngaro de Literatura

-El Brian vino con su temperamento hermoso ya formado y tus pestañas arqueadas

-Y su intolerancia a la lactosa que espero conserve y no quiera la leche de su...ejem...pareja. Uno lo educa obviamente para que no sea homofóbico mataputos, pero tampoco tiene por qué tolerar que le salga invertido

-Es un nene divino y lo último que me molestaría es que patee para el otro lado

-A las mujeres nunca les molesta, son las madres las que los amariconan. Si el Brian transicionara a mujer y se hiciera torta bien que te daría en el quinto forro de las pelotas

-Brian puede tomar hormonas para convertirse en un rinoceronte albino y yo siempre lo voy a querer

-Más vale: cobramos entradas en ese caso para que lo vengan a estudiar, nos saca de pobres

-¿Las métricas no nos van a sacar de pobres?

-Ya te conté, una conchuda me puso mal puntaje porque le llevé la trucha a la plancha cruda y le dije que es como el sushi pero no me creyó. Apuré al Chef, actué con mucha crudeza, así ganaba minutos.Para colmo no habían instalado timbre en su edificio, tuve que costear de mi peculio una llamada desde el celular para avisarle que el pedido estaba. Se tomó todo el tiempo del mundo en bajar, obviamente sin concebir que en un delirante sueño lisérgico existe algo llamado "propina"

-Bueno, viejo, relajá. Mirá la carita de Brian, los cachetes...

-Los cachetes nooo: mejillas. Los cachetes son otra cosa

-No sé por qué te volviste parroquianamente puritano con este trabajo en Pedidos Ya

-Es porque salen las más suculentas señoritas en pelotas totales, la misma fiaca que les hizo no cocinar ni bajar a buscarse el morfi las hace no ponerse al menos un corpiñito deportivo para recibirte el pedido. Hay que tener mucha sangre fría. También los animales salvajes son muy vulnerables cuando están comiendo

-El cumple pasado todavía eras el Rector de la Universidad de Salamanca, no debiste haber renunciado

-Como Rector de la Universidad de Salamanca me aburría, me habría entregado a la cocaína como Sherlock Holmes sin casos. Para ese cargo la médula espinal alcanza. En cambio repartir pedidos es una gimnasia mental constante, un desafío.

-Pero teníamos obra social...

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