El amor es como una naranja
Nelva, mi verdulera, me pregunta si no quiero aprovechar las frutillas.
Le explico que solo voy a llevar las cebollas y los ajos porque gano muy poquito repartiendo pedidos en bici.
Me dice que saque una moto en cuotas y le explico que mi madre me hizo jurar por ella misma que nunca iba a ser conductor de un vehículo en el que la carrocería soy yo. Siendo ella freudiana le puedo cumplir caminando, esto es, sin ser dueño de mis actos aún para el bipedismo.
Le digo que me encantaría llevar un melón pero muchos alumnos ya están terminando por este año su ciclo, biciclo lectivo.
Me pregunta si por casualidad no doy inglés.
Hoy en la biblioteca del Parque de la estación tuvo su primera clase y no mandó fruta
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