El mejor poema pésimo
Podemos debatir largo y tendido si el mejor cuento del mundo es "El Aleph" o el que el autor de "El Aleph" seleccionó en la antología compilada con Silvina Ocampo y Bioy Casares. No me refiero al de Kipling intitulado "El mejor cuento del mundo", sino a "Enoch Soames" de Max Beerbohm
(dejo aquí la versión en el idioma original:
Lo cierto es que por necesidades argumentales en ambos tiene que haber un poema pésimo, escrito por un arrogante fatuo, vacuo, fútil, baladí.
El de Carlos Argentino Daneri es espectacular:
Sepan. A manderecha del poste rutinario
(viniendo, claro está, desde el Nornoroeste)
se aburre una osamenta -¿Color? Blanquiceleste-
que da al corral de ovejas catadura de osario.
No se puede superar en imbecilidad esto de aclarar "viniendo, claro está, desde el Nornoroeste". Se adivina a Borges cagándose de risa al escribirlo, cual protoLes Luthiers.
Sin embargo, el poema malo del cuento inglés, es demoníacamente bueno. Yo he hecho el experimento de leerlo a amigos y atribuirlo sucesivamente a Coleridge, Swinburne, Keats, William Blake y T.S Eliot y si uno lo lee sin sorna, cobra un valor rítmico y un sentido de contraste melancólico excelente.
Se los comparto, ahora que los judíos que luchamos contra el antisemitismo estamos preparados para tomar la poesía como arma de guerra y hacer devenir el insulto "perro judío" en can sión
NOCTURNE
Round and round the shutter'd Square
I strolled with the Devil's arm in mine.
No sound but the scrape of his hoofs
was
there
And the ring of his laughter and mine.
We had drunk black wine.
I scream'd, "I will race you, Master!"
"What matter," he shriek'd, "to−night Which of us runs the faster? There is nothing to fear to−night In the foul moon's light!"
Then I look'd him in the eyes
And I laugh'd full shrill at the lie he told
And the gnawing fear he would fain
disguise.
It was true, what I'd time and again been told:
He was old−−old.
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