Feliz año nuevo, me quiero agradecer...
En lo personal este año que se va marcó un hito en cuanto a autosuperación.
En marzo me diagnosticaron TNE (Trastorno Narcisistico Enorme) y tuve que apuntar todos mis cañones para enfrentar esta horrible enfermedad.
Las raras veces que llegaba a interesarme algo del otro y no me chupaba francamente un huevo, era un otro constituido por mi egocéntrica subjetividad, regada por los viñedos de mi propia cosecha.
No salir del propio ombligo no se lo deseo ni a mi peor enemigo, que no sé quién es, no sé si hay alguien que esté a mi altura en inteligencia y gracia como para constituirse en mi rival.
El ego inflamado es un mal muy común pero raras veces detectado a tiempo por los boludos de los médicos y demás seres inferiores a uno.
El haber podido detectarlo a tiempo y combatido con un tesón y una voluntad hercúleas raramente vistas incluso en proezas napoleónicas o de Alejandro Magno me llena de orgullo y autovalidación.
Fue mi esfuerzo solitario, nadie de afuera puede realmente sacarte adelante, el que logró que hoy, 31 de diciembre, a punto de alzar la copa y recibir al 2026, puedan darme el alta y confirmar que no hay vestigios de narcisismus monstruosus en mi organismo esplendoroso.
En otras circunstancias cabría agradecer a las amistades que me rodearon, a la familia que me apoyó, a las amantes que pagaron mi oneroso tratamiento, pero es nada lo que han hecho comparado con lo que pude yo, luchando contra mí mismo, fuerza formidable, la más poderosa a la que me tocó enfrentar.
Así que quiero agradecerme fundamentalmente a mí mismo, por no bajar los brazos, por poner el pecho, por haber sabido sacarme adelante una y otra vez pese a las voces en mi interior que me tiraban abajo y consideraban que no iba a poder.
Si yo llego a este momento así de entero es porque yo y nadie más que yo logró la hazaña y la proeza de remarla en dulce de leche de repostería de modo incansable, admirable, único en el espacio y el tiempo.
Me siento muy orgulloso de todo esto y espero que les sirva de ejemplo no a seguir, porque no a cualquiera se le da elevarse tanto, pero sí a homeopáticamente emular en la medida de las posibilidades que tengan.
Feliz año...

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