Borges hace menos Bardo
Harold Bloom pone encima de todos los pedestales a Shakespeare. Lo considera no solo perfecto desde el punto de vista argumental, estilístico, dramatúrgico, poético y narrativo. Lo considera creador de nuestra autoconciencia moderna. Un soliloquio en el que nos explicamos lo que sentimos y al hacerlo lo modificamos, anticipa a Freud.
George Steiner reverencia, como no puede dejar de hacer nadie, a Shakespeare, pero cree que Homero es superior. La escena en la que se encuentra un hombre con el asesino de su hijo (Príamo pidiéndole a Aquiles que le devuelva el cuerpo de Héctor) e interrumpen el diálogo para el cual se citaron diciendo "ahora vamos a comer", más allá de cualquier diferencia que tengan, le parece un mensaje de confraternidad humana insuperable.
El que está arriba en el pedestal para Borges no es ni Homero ni Shakespeare.
Ha sabido escribir un hermoso poema con Shakespeare en el Cielo pidiéndole a Dios que le diga quién es él mismo, que se desplegó en tantos personajes pero nunca supo cuál era el verdadero centro de su ser. Dios le dice: -Bienvenido al club, choca esos cinco, somos dos...me desplegé en vos, Shakespeare, en ese otro Guillermo que es Francella, soy todos los seres humanos que fueron y serán y a la vez soy Nadie.
Borges admira la verborragia del pentámetro yámbico y muy especialmente los versos "sweets are the uses of adversities", que le sirivieron para decidirse a hacerse extraer una muela cuando María Esther Vázquez le anunció que lo abandonaba. Admira epítetos perfectos como "prophetic" en "prophetic soul" pero no ignora las desprolijidades, incrustaciones, arbitrariedades, improvisaciones, desparejidades y distracciones. Hamlet dice "for my prophetic soul" e inmediatamente después agrega, incoherentemente "for my uncle".
El mayor de sus cuentos, "El Aleph" lleva una cita de Shakespeare. La cita es hermosa completa, pero completa no le sirve a los fines de ilustrar la esfera que contiene a todos los puntos del espacio. Dice: O GOD, I COULD BE BOUNDED IN A NUTSHELL AND COUNT MYSELF KING OF INFINITE SPACE. Y hasta ahí la copia Borges. Y hasta ahí nos dice que no importan las circunstancias exteriores que nos oprimen porque la fuerza de nuestra subjetividad puede revitalizar nuestra percepción hasta el autoengaño y la autoafirmación y hacernos sentir reyes del espacio infinito.
Pero la oración seguía y agregaba una vuelta de tuerca derrotista y fatídica: ...WERE IT NOT THAT I HAVE BAD DREAMS. Si no fuera porque sufro de pesadillas, de pensamientos tortuosos: era mentira que tuviera fortaleza nuestra interioridad contra el afuera adverso: no dominamos nuestra interioridad, la sufrimos como al clima, como si la tormenta viniera de adentro, sin dominarla más que a la de afuera.
Borges considera a Shakespeare "el divino amateur" y no se cansa de llamarlo "irresponsable". En el pedestal de Borges el escritor impecable y modélico es Dante.
Ustedes se preguntarán cómo es posible que un escritor tan anglófilo prefiera LA DIVINA COMEDIA a RICARDO III, pero yo les pediría que le lean pasajes de Dante y pasajes de Shakespeare a alguien que no los conozca ni de nombre y que esa perosna trate de adivinar cuál de esos dos era el italiano y cuál el inglés.
Es fino Borges. En el poema ante la muerte de su amigo Maurice Abramovicz escribe:
¿Cómo puede morir un hombre que fue tantas primaveras?
Es brutal Shakespeare en contraste, hasta en la desordenada organización de animales de diferente rango:
Why should a dog, a horse, a rat have life,
And thou no breath at all?
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