No se automediquen. Sentí un hormigueo y me puse Hortal.
Hoy tuve la dicha de ser invitado a la terraza de una querida amiga donde departimos sobre diversos temas. Dije que es una infamia que se la pasen hablando del largo del pene de Luciano Castro. Iba a explicar que el tema del tamaño es apenas una metáfora del deseo, cuando exclamó que todos se llenan la boca hablando de la importancia del largor de su anaconda cuando lo no menos importante es la anchura. Me dijo que se sintió deserotizada al escuchar a un pretendiente defender a Milei y me preguntó por qué los varones podemos hacer abstracción de la ideología de la chica que nos gusta. Le dije que porque pensamos en que podríamos convencerla de que está equivocada. Me dijo que si ella siente que el tipo es idiota, por lindo que sea se le va la atracción. Esto nos llevó a una suerte de círculo vicioso: el varón debe fingir acordar su visión política con la chica precisamente porque si no, ella se deserotiza. Me dijo que la sorprendió que Tarantino sea sionista, pero concluímos que es porque está enamorado de una israelí, en "Enamoramiento e hipnosis" Freud explica que el enamorado introyecta a su objeto de deseo como ideal del yo. De todos modos, coincidimos en que cierto beboteo y aniñamiento son sexys en la mujer y no en el varón.
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