El gran Oscar Abraham presenta al humorista uruguayo Juceca+revelo la intervención que me hicieron mis amigos que piensan que no estoy bien


 -Martu, esto es una intervención, no pongas esa cara de alegría, no vinimos a hacer sociales tus amigos, pedir ayuda es el primer paso para...

-¿¿¿Qué están diciendo??? Si siempre me piden que levante el ánimo a los demás, tuve que fumarme horas en un hospital público haciendo de Patch Adams a un amigo con desprendimiento de retina, que le pasa cada cuatro años, como el Glaciar Perito Moreno, ya se operó del otro ojo
-El humor puede ser un escapismo evasivo encubridor para no asumir la realidad concreta de la que tarde o temprano no se puede escapar
-No, pero si yo hago un humor ácido, con juegos de palabras bordeando y bardeando los temas más ultrajantes y urticantes, no es Disney, anestesio nietzscheanamente la sensibilidad llorosa sin dejar de mirar a los ojos las astas del toro que tomo por ahí...che ¿no sienten que está viniendo humo de algún lado?
-De eso te queríamos hablar, no queríamos hacerlo por vos, este es el número de los bomberos, vos los tenés que llamar, ya se te quemó el dormitorio y murieron carbonizados tus hijos menores de edad: no queremos que esto continúe y pase a mayores...

Gracias, Gla, por el delicioso salmón que metaforiza tu alentarme a nadar contra la corriente y que si la guacha te llamó "psicópata", vení que te saco foto poniendo cara de loco
-¿Por qué te quedaste tan mal de que la mujer que te dio el esquinazo te llamara "psicópata", Martu? Antes había pensado algo peor de vos y no te afectó tanto, dijo que por momentos parecías kirchnerista
(mis amigos consolándome)
Reducir todo lo que supo, hizo e intentó Darío Lopérfido a que negó que fueran 30 mil es triste. Hasta Graciela Fernández Meijide con su hijo Pablo desaparecido, reconoció que la cifra es un símbolo, no una realidad

No voy a escribir una sentida necrológica de Darío Lopérfido.
Me limito a señalar que si bien hay muchísima gente tristísima por su temprana muerte y muchísima gente insultándolo, nadie de quienes lo conocimos está entre los insultadores...



Además de gozar de la amistad de Mayra Arena, acompañé ayer a mi amigo Carlos Loren al preoperatorio de su operación por desprendimiento de retina. Una novia lo apodó "Cal" y a él le encantó y se hace llamar así, Cal Loren. Recibí la hermosa llamada de Mayra Arena con una idea laboral que se le ocurrió para mí y la penosa de Cal, que va a tener que estar quince días boca abajo en el postoperatorio. Así que fue una de Cal y una de Arena...


Comentarios

Entradas populares de este blog

"Baco polaco", lo nuevo de Kartun

Martin Pugliese EL PRÓCER DEL STANDUP

El guión escrito por un eternautista