No estoy depilada, te soy sin cera

-¿Con quién pasás este 14 de febrero, Martu?
-Con el fantasma de mi mujer ideal, ya sabés
-No tenés que resignarte a eso, todavía te mantenés y sos atrayente. No para mí, que me gustan morochos, claro
-Pero mi calva ¿revela que fui rubio?
-No, es que...no sé como explicarte, amigo...Tenés una posición poco viril...te tenés que buscar una mujer más fálica que yo
-El fantasma de mi mujer ideal es recontraremilfálica, te da órdenes en la cama
-¿Te la cogiste ya?
-Sí, yo no soy como mis amigos intelectuales que la única posibilidad que tienen de que se ponga en cuatro es que se haga therian
-¿Y por qué no sos el novio en la vida real?
-Porque odiamos al amor. Nos gustan la amistad, el compañerismo, la ternura, el erotismo. Nos gustan la filosofía, la literatura, el humor, comer rico, los temas inmobiliarios y hablar pésimo de los exitosos mediocres, pero el amor nos parece una estupidización rayana en la demencia peligrosa
-Pensé que era porque la habías ofendido con alguna pelotudez que escribiste
-Si ella leyera lo que escribo, diría que tengo una admirable capacidad de elaboración
-Qué mal
-¿Cómo qué mal?
-Y...si vos escribís que ella canta espantoso, es una falta de respeto de su parte no sentirse herida, vejada, lacerada por tu invectiva. Es como si no te registrara, como si tu palabra careciera de peso
-Es que mi Amada me explicó que cuando se quiere muchísimo a alguien también afloran manifestaciones hostiles, la muy pelotuda se creyó en la necesidad de aclararme eso, como si no lo supiera, qué maleducada de mierda ¿no? Pero me gusta que sea así, biencogida y malpensada
-Lo que yo te digo es que podrías todavía, no te digo que por muchos años más, pero todavía podrías tener un vínculo amoroso real, duradero, con frecuentación permanente, que te cocine, que te acompañe y no vivir así, tan solo, entregado a tus libros
-En mis libros ¿no pensás que hay más inteligencia que en una conversación marital?¿te gusta menos Voltaire que "dejaste la tapa del inodoro otra vez levantada"?
-No sé, Martu, sos un tipo tan cariñoso, con tanto amor para dar ¿qué le viste a esta mujer, sin duda bella, sin duda culta, como para renunciar definitivamente a conocer a mil otras?
-Es única
-Todas son únicas
-Tiene un "algo"
-Ah, bueno, clarísima tu categorización
-Me rechaza, es una misión imposible, es impasible
-Por ahí cantó Garay
-Las que me dan bola no representan este desafío
-Pero tengo entendido que ya cruzaron el Rubicón, que ya cayó el Muro de Jericó, que remedaron el animal de dos espaldas...
-De un modo desconcertantemente antisentimental
-¿O sea que te gusta que no sea dulce?
-No exactamente. Adivino su dulzura ocultada, la imagino y me deleito al fantasear en ello.
-Yo te veo bien. Tus anteriores experiencias en el amor no fueron tan buenas
-Esto no tiene nada que ver con el amor. El amor lo arruina todo
-Pero ¿cuánto llegaron a consumar? Porque a vos siempre que llegás a que vean lo buen cogedor que sos, se te enamoran. ¿Le chupaste el culo, con tu famosa técnica?
-De manera simbólica, sí, es una persona objetivamente admirabilísima
-Martín, son los últimos cartuchos de tu fogosa energía ¿por qué no acostarte con una distinta cada noche?
-Ella es distinta cada noche
-Bueno, realmente no creo que te corresponda esta enajenación de los sentidos enclavada en un monoteísmo
-Ella me corresponde
-¿Para ella vos sos su Valentin?
-Soy uno entre unos cuantos, pero de eso ella no habla. Por respeto, por consideración. Es muy sabia.
-Pero me dijiste que te cuenta siempre las mismas anécdotas porque no tiene ni idea a quién se las contó y a quién no, de tan promiscua
-Sí, pero es como ver la misma representación teatral y siempre hay algo distinto, es como releer y descubrir algo nuevo
-Bueno, evidentemente te ha impactado mucho
-Todas me impactan mucho. Lo bueno de ella es que no me deja impactarme mucho. Me mira como diciendo "somos grandes, dejate de joder". La amo porque me cura del horror de amar
-En tu ingenuidad me dijiste que vos la estabas usando a ella
-Sí, como musa
-Pero es una cagada lo que estás escribiendo últimamente
-Lo sé. Pero capaz sería peor si no estuviera pensando en ella. No hay cómo saberlo
-Perdoname que te diga, pero pienso que a ella la seducirías si la ignoraras más
-Obviamente. Pasa que a los dos nos gusta ir abajo. ¿Qué digo a los dos? A toda la humanidad. Obviamente es grato que te halaguen, pero ¿cómo llegamos a nuestras apasionadas vocaciones? Admirando, no siendo admirados
-¿Ella te admira?
-No sé si me admira, capaz admira cómo la admiro
-Me cago en los hegelianos y ese tipo de formulaciones
-No podés decir nada de Hegel, te lo conté en privado, en confianza, ahora todos van a saber quién es
-Si pusiste "acabo de cenar con la mujer más brillante de la galaxia" y el pueblo argentino en su discreción la respetó, así como el pueblo francés respetó a Miterrand en su entierro al que asistió su familia paralela
-Bueno, está bien, si total ya lo sabe medio globo: es física cuántica y reformuló el concepto de fusión, es natural que me tenga deslumbrado
-¿Los átomos de hidrógeno que dicen "hoy te convertís en helio"?
-Está en el detalle, es un sol. En el electrón y en el protón, no sabés lo microscópicamente impecable que tiene su casa. Si la vieras te enamorarías vos también, pero no me dejó sacarle un fotón
-¿Teme que seas indiscreto?
-No creo. No tiene por qué hacerse cargo de que yo la considere perfecta. Puedo cacarear en mis redes que la considero perfecta y dirá -¿qué puedo hacer? Martín me considera perfecta
-¿No tiene entonces problema alguno de autoestima?
-Yo creo que como es tan inteligente advierte lo tan inteligente que es. El hecho de que no esté contestando últimamente mis mensajes en los que le digo que desearía pasarme la vida contemplándola, oyéndola, disfrutándola, demuestra que ha comprendido precisamente que ¿para qué perder el tiempo con un pelotudo como yo si puede contemplarse, oírse y disfrutarse?



Ingreso a un nuevo instituto que me pide dos referencias. Es una academia de idiomas mexicana y aprovecho de aclararles que mi hermana justo anda por ahí, que pueden pagarme a través suyo. Paso el contacto de mis universidades recomendadoras y el de mi hermana.
Me llama mi hermana y me dice: -me pidieron referencias laborales tuyas, les dije que tenés mucha experiencia...






 Mi poeta favorito era gay.
Era el poeta favorito también del Premio Nobel de Literatura Joseph Brodsky, que dijo que ganarlo era un pequeño paso para la humanidad pero un gran salto para él, perífrasis invertida de Neil Armstrog que hace ganar la carrera espacial de palabra a los rusos.
Se casó con Erika, la hija de Thomas Mann, sin haberla visto nunca, para salvarla de la persecución nazi.
Seguro recuerdan su poema de "Cuatro Bodas y un Funeral":

Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.

Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message 'He is Dead'.
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last forever: I was wrong.

The stars are not wanted now; put out every one,
Pack up the moon and dismantle the sun,
Pour away the ocean and sweep up the wood;
For nothing now can ever come to any good.

Como quise tanto a mi abuelo materno, contraté la app "Reminiscencias", que desgraba pensamientos que tuvo en vida. Como no puedo pagar la versión Premium, me tengo que conformar con cosas como "no poner el jamón crudo en la pizza en el horno" y pelotudeces así.
Es claro que incluso Shakespeare y Einstein tenían en su mente datos pedorros también...

Tengo mis fans.
No sé si me entienden mucho.
Me reclaman que no haya hecho chistes sobre la Isla de Epstein.
¿Qué chistes puedo hacer? Concibo a la prodigiosa herramienta del humor como sinónimo de inteligencia.
No creo que sea poco inteligente reprobar la prostitución infantil, la antropofagia, la pedofilia, etc.
Mis chistes son contra "poderes" que nos atan de manos.
Cuando hice chistes "racistas" fueron contra el fascismo de la corrección política, no contra los brasileros de mierda.
Hace poco me contactó un admirador que decía que me sigue hace quince años y adora lo que hago porque él también se atreve a pensar lateralmente. A continuación largó exabrupto tras exabrupto, agrediendo a paraguayos, judíos, venezolanos y cuando en un momento hizo un "chiste" con pedofilia se sientió obligado a aclararme "lo digo como chiste, es broma".
Es decir, que no se sintió llamado a aclarar que era una broma cada una de las barbaridades anteriores.
El caso Epstein con su vigencia actual hace que sea una "representación cargada" en el sentido freudiano el abuso infantil. Por ende, es más "liviano" hacer chistes con las purgas de Stalin, con Fidel Castro asesinando a los cubanos que no querían marxismo y largos etcéteras porque es una abstracción, una etiqueta, una pura constatación intelectual.
No puedo hacer chistes con temas así de delicados y urticantes porque hacer chistes es descomprimir, anestesiar, redimensionar, distender.
Aquí asistimos a noticias horrorosas pero no somos nosotros las víctimas.
Es estoico hacer humor con lo que sufrimos para corrernos del lugar de la autocompasión. No es muy sabio, en cambio, hablar de oh, lo cáustico que es el Holocausto no siendo en este momento precisamente gaseados por Hitler.
Incluso el humor grueso de Brecht, riéndose del Führer como "Anstreicher" en lugar de "Maler" ("pintor de brocha gorda" en lugar de "acuarelista") es justicia poética.
El humor tiene que estar al servicio del coraje.
Enfrentemos lo que tememos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Baco polaco", lo nuevo de Kartun

Martin Pugliese EL PRÓCER DEL STANDUP

El amor más largo del mundo (124 km pedaleando)