Se avivó
-Hola, hermoso, gracias por pasarme a buscar por casa
-¿¿"Hermoso"??
-Uyyy, me voy a poner colorada como un tomate si me mirás así de fijo, es como que me atravesaras con tu fuerte lanza
-Pensé que te molestaba
-¿De vos? De vos, hermoso, nada me molesta, te considero un genio y si al principio llegara a caerme mal algo, lo mastico, lo trago, vos sabés cómo lo trago, hasta comprender cabalmente a qué apuntabas con tu lucidez infinita y qué ignoranta fui
-¿A qué se debe que estés tan amorosa hoy? La verdad es que te desconozco
-Siempre soy amorosa
-¿Qué está pasando? No me asustes. Vos no eras así. Más bien si uno te decía "qué linda estás" respondías "¿sobre la base de qué supuesto teórico te basás?" y empezabas a romper las bolas con discutirlo todo hasta la exasperación
-No, mi bello erudito, eso habrá sido acaso en alguna de esas deformaciones humorísticas que sabés hacer de nuestros diálogos
-Ah, ya veo
-Ya ves ¿qué?
-Que como sabés que todo lo que digas va a ser usado en tu parodia, ahora te cuidás de decirme solo cosas hermosas
-Y más vale, cretino...
Comentarios
Publicar un comentario