Se romantifican las reconciliaciones, olvidando que por algo se habían distanciado antes


 Lo malo: entre el jarrón, la escultura del museo catalán y el reloj cucú rotos, tengo que pagarle a mi analista unos 600 mil pesos extra este mes.

Lo bueno: el hecho de haberme tropezado sobre su escritorio ayudó a llegar a un diagnóstico. Tantos años sin saber qué clase de enfermedad mental tengo y por fin un diagnóstico atinado: soy un psicopatito criollo...

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