Cómo se gestionó la primera visita de Derridá a la Argentina


 Mucho antes de que el mundo supiera que Derridá es el último gran filósofo, la cúspide que supera a Heidegger, sí lo supo en el año orwelliano 1984, la inmensa Tamara Kamenszain.


Se lo dijo a Daniel Molina:

-Quiero traer a Derridá a la Argentina.

El Rojas no podía pagar ni las lamparitas para mantener iluminadas las clases pero se les ocurrió un anzuelo:
-Venga a dar una charla y a cambio puede charlar con Borges.

Derridá, que, ya reconocido, vendría por 25 mil dólares invitado por Pacho O'Donnell a dar su segunda conferencia argentina, accedió.

Dani entonces parecía el del viejo chiste:

-Ché, Elon Musk quiere casarse con tu hija, te re conviene
-Mi hija adora Buenos Aires
-No hay drama, Elon se viene a vivir a CABA
-Mi hija es una chilindrina troska y asegura que el capitalismo a mí me rebota y a vos te explota
-Cero problema: Elon está harto del sistema. Pensá que tendrías la tranquilidad financiera con la que siempre soñaste.
-Bueno, está bien, pasale el contacto

Dani se va restregándose las manos y dice para sus adentros:

-Excelente, ahora solo falta que vaya a hablar con Elon Musk.

Intercede Enrique Pezzoni.

Le dijo a Borges que un filósofo francés lo admiraba.

Borges, que recibía a escolares, a admiradores y a periodistas, no se negó.

Derridá, presentado por Alan Pauls, dio una conferencia en el Rojas que apabulló a Sarlo, Ludmer, Piglia: versó acerca de que no existen idiomas con los cuales se pueda filosofar mejor.
Una idea contra Heidegger-que decía que el griego y el alemán permiten la filosofía y el italiano es para la ópera.
Una idea que Heidegger tomó de Ortega y Gasset que dijo que el español era ideal para la metafísica porque diferenciaba "ser" de "estar".
Para un lingüista no hay importancia en que dos matices estén escindidos en dos signos o no.
No se puede decir "soy norteamericano y estoy resfriado", sin repetir el verbo "to be" en sus diversas acepciones, la temporaria y la permanente.

Borges dedicó ensayos a Nietzsche, a Schopenhauer, un poema a Descartes, dos a Spinoza, el comienzo de "El Golem" a Platón y cosas horribles a Hegel (en "El tamaño de mi esperanza": ni vos ni yo ni Jorge Federico Hegel sabemos qué es el universo) y cosas de las más espantosas que dijo contra Heidegger, "creador de un dialecto patético que juega existencialmente a asumir la angustia pero no es más que un narcisimo nada estoico". Su interés por la filosofía fue temprano, pero contrató a un filósofo profesional, Ezequiel de Olaso
https://www.borges.pitt.edu/documents/Olaso8.pdf ,
para entender mejor.
Nunca leyó a Derridá.
Nunca creyó-salvo en "Two english poems" y su reticente autobiografía para The Times-en escribir en otro idioma que el materno.
George Steiner elogio el apotegma derridiano "un texto es un pretexto".
Harold Bloom lo consideró parte de la decadencia actual.
Para Steiner, el mejor escritor de la historia era Homero, para Bloom, Shakespeare, para Borges, Dante.
Que alguien pueda considerar como mejor escritor de la historia a alguien de su misma lengua me hace admirar especialmente a Harold Bloom, porque idealizar lo lejano es un facilismo.
No estoy seguro de si para mi admirado Daniel Molina, el mejor escritor del mundo no fue Borges...

Daniel Molina
Una sola corrección: fue en 1985. No tengo mejor escritor del mundo, pero entre los 10 que más me gustan está Borges.

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