La sorprendente caducidad de Sartre, genio que se quiso atar a su tiempo
Sartre es-para quienes tenemos algunos años-el advenimiento de un genio literario y filosófico nada ajeno a lo terrenal, político y práctico.
El Sócrates contemporáneo.
Fue el único ser humano de la historia que rechazó el Premio Nobel.
Shaw aceptó el premio y donó las coronas al estudio de Ibsen.
Darío Fo lo aceptó diciendo: -no lo merezco.
En efecto, como tantos otros, no lo merecía, pero es el único que lo admitió, la coreana cree ser una genia.
Bob Dylan, fumado, no asistió pero agradeció el reconocimiento: es un cantante comprometido, que puede admitir que se lo alabe más de lo que merece, por las causas nobles que ha defendido.
Mario Vargas Llosa fue muy cuestionado por mis amigos progres cuando ganó el Nobel.
Les mostré la diferencia entre su liberalidad-nacida de horrorizarse por fusilamientos castristas-y la del racista Borges, que jamás se ocupó realmente de temas políticos, más que cuando abogó por Yrigoyen y despúes contra Perón y después contra las Madres ("haber sufrido no es un mérito") y después a favor de Alfonsín, llegando a escribir un poema ridiculizando la causa Malvinas.
El conservador Borges, que supo ser comunista y adorador de Dostoievski, renegaba de Sartre.
Vargas Llosa, que no pensaba morirse tan pronto- nadie calcula que se puede morir en cualquier momento, no se podría hacer nada pensando eso- estaba escribiendo un libro sobre Sartre. Por supuesto sabía que iba a ser su último libro. Lo dejó para el final, no por insignificante, sino como confesión de que nadie estimuló más su árbol dendrítico.
Siendo un converso-siendo los conversos los más fanáticos-, lamento mucho que su muerte tronchara el acceso a este libro. Un Sartre defendido por Vargas Llosa, se acercaría grandemente a lo que ahora podríamos criticar de Sartre.
Corriendo a Camus-y obviamente a Raymond Aron-por izquierda, Sartre podría ser leído-a contrapelo de los rescates tradicionales, como el de Bataille a Nietzsche, como el Carl Schmitt recuperado por la izquierda-por derecha.
Nada es más funcional a la derecha que estar condenados a la libertad.
Nada es más funcional a la derecha que ser absolutamente responsables de nuestra existencia.
El nazi Heidegger-los "Cuadernos negros", desconocidos por Hanna Arendt que subestimó la admiración a Hitler y obligaron al presidente de la Fundación Heidegger a renunciar-se sorprende de lo que Sartre escribe en "El existencialismo es un humanismo" en donde asume que está en la misma línea que el que resucitó la pregunta por el Ser. Responde enfáticamente en "Carta a los humanistas". Los otros grandes existencialistas citados no le dijeron a Sartre que se abrían porque no consideran que tengan que sumarse a eso, porque ya habían muerto.
Sartre usurpa el cargo de un judío en la Francia caballerosamente ocupada de Vichy.
Escribe "Las moscas", obra que logra convencer de que critica genialmente a los nazis sin correr riesgo verdadero.
En la luterana Suecia, rigen conceptos como el "Lagom" y más popularmente "Jantelagen" llamando a la humildad. El término aparece por primera vez en 1933, en la novela En flyktning krysser sitt spor («Un fugitivo cruza su rastro»), escrita por el autor danés-noruego Aksel Sandemose. Allí hay una serie de reglas no escritas que deben regir la conducta de los ciudadanos: -no creas que eres mejor que los demás...
Alemania, solo cuantitativamente, no es tan estricta.
Francia, por el contrario, ha hecho del autobombo la admiración clásica que nos merece.
Ya Borges se asombró de la "Gesta Dei per francos" (logros de Dios a través de los franceses), sorprendido de que aparente humildad y sea arrogancia.
Sartre se convierte en Francia en un superstar.
Ningún filósofo alemán ha sido visto así nunca, a pesar de que milimétricamente podríamos mostrar cómo Bataille le debe todo a Nietzsche, Allthusser todo a Marx, Sartre todo a Hegel+Marx+Heidegger, Derridá todo a Heidegger y a Nietzsche, Foucault todo a Nietzsche y Marx, Lacan todo a Freud+Marx+Heidegger+Saussure y demasiados otros.
Francia siempre se destacó por su prosa magistral literaria, Alemania por su filosofía. Y entonces Francia explicó a todos los abstrusos rebuscados retorcidos alemanes con elegancia y dignidad, mucho mejor.
Sartre fue destronado por Foucault, el tecnócrata que negaba al sujeto. Fue destronado de un trono que prácticamente creó él. También Levi Strauss lo atacó y fue brevemente la vedette estructuralista hasta el postestructuralismo de Derridá.
Me pregunto qué quedará del Sócrates contemporáneo.
La Fundación Sartre-Bertrand Russell a favor del pacifismo está olvidada, así como esa causa olvidó intrínsecas diferencias filosóficas entre Bertrand y el increíblemente stalinista Sartre. El increíblemente Sartre final, increíblemente a favor de las Brigadas Rojas.
El problema del "artista comprometido" según Adorno, es que da pescado en lugar de enseñar a pescar. Está obligado a condescender a gente ignorante y a escribir para brutos.
En efecto, no tenemos grandes ejemplos de artistas comprometidos de altísima calidad, salvo Bertolt Brecht, que incluso es denostado como panfletario maniqueo.
Curiosamente, son mucho mejores los versos del Neruda que se hizo comunista, que el Neruda que canta al amor. Y el "Canto General" ha sido musicalizado por Mikis Theodorakis con música excelente, nada condescendiente: no es Victor Heredia.
Me pregunto cuánto queda y quedará de esa potencia intelectual que inspiró también, el Castor mediante, al feminismo.
Jean Paul Sartre aparece en "Mafalda": Libertad, la niña, explica que su padre es traductor: -el último pollo que escribimos lo escribió Sartre...
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