Daniel Molina es mi ídolo porque me enseñó a no idolatrar: el 8 de mayo ¡vuelve su epopéyico curso!
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El 8 de mayo se logró por fin lo imposible: Churchill a puras balandronadas había resistido la destrucción de Londres, a las confabulaciones de Lord Halifax y a las del padre de JFK, a la renuencia de Roosvelt, a la defección de Francia: Hitler se había suicidado en su bunker.
La humanidad no devendría súbdita de un régimen canibal, racista, asesino, dispuesto a drogar a sus propios soldados, a mentir con propagandas manipuladoras, a gasear a seres humanos.
Fue un milagro.
Hitler podría haber ganado la guerra.
Habría bastado que apostara antes a la boma atómica.
Hubiera alcanzado con despedir a su médico personal que todos los días le administraba cocaína, morfina, un tónico tipo el arsénico.
Habría alcanzado con que se muriera de un infarto el inútil de Göring.
Pese a la indecisión, a la falta de coordinación, a la falta de espíritu guerrero e instinto asesino, los zapateros y maestros, los poetas y bomberos, los cocineros y basureros derrotaron al pueblo de los militares.
Un no menos histórico 8 de mayo se viene.
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Daniel Molina es el mejor para una iniciación: él mismo ha confesado públicamente que la primera vez que probó a Borges (como el primer cigarrillo) no quedó deslumbrado (como la primera vez que tratamos de coger).
Nadie mejor que Dani va a entender tu incomprensión para con el más grande escritor en nuestra lengua después de Cervantes-padre totémico mítico al que honramos con esta reverencia pero no preferimos releer.
Como Charly García con el fútbol y la obsesión de Maradona por tocar el piano, Borges se consagró enteramente a los libros, las palabras, el pensamiento, las ideas, la sintaxis, la formulación.
Lo que logró requiere internarse en una selva que requiere abrirse camino a machete, como dice Silvio Rodriguez, para descubrir alusiones, inversiones, asimetrías imperfectas, casi anagramas, tramposas elevaciones del registro, especulares duplicaciones (el que en circulares ruinas sueña al hijo para descubrir que fue soñado; el ajedrecista que mueve la pieza y Dios al ajedrecista; el rabino creado por Dios que crea al Golem; Shakespeare que le explica que se desdobló y multiplicó en cientos de seres pero querría ahora saber quién es realmente. Y el Supremo Arquitecto que le dice: -Che, ¿podés creer que me pasa igual que a vos, boludo?).
Daniel Molina domina todos los capitales simbólicos del último grito de la moda de la crítica literaria que se defeca olímpicamente en las intenciones originarias del autor, que no tiene por qué saber más que nosotros acerca de ese artefacto escriturario que excretó. Puede así hacernos notar que la dedicatoria de "El Aleph" (a Estela Canto) puede entenderse como homenaje a la "Divina Comedia" que se abre siempre con una estrella y está dividida en cantos.
Estela Canto no eligió ni su nombre ni su apellido, pero Barthes y Foucault nos han autorizado (muchísimo antes Oscar Wilde) a jugar también con vocablos como estos.
Pero Daniel Molina también mamó la tradición previa y se mete en la mente del demiurgo. Y nos va guiando con una risueña antorcha que muestra que el rey está desnudo: la estructura del argumento en "La muerte y la brújula" es tan simple y pavota, que por timidez Borges da más vueltas que línea de tramway para marearnos jugando al gallito ciego.
Nos alienta a no tenerle miedo a Borges, que nos tiene más miedo a nosotros que nosotros a él y por eso se amuralla y esconde en enciclopédicas erudiciones periféricas inatacables o ironías tan quirúrgicamente finas que realmente dan para justificar simultáneamente un significado y su opuesto.
Por si esto fuera poco, Daniel nunca repite una clase. He asistido seis veces a la clase de un cuento específico y me maravillaban las permanentes reactualizaciones. A pesar de tener una sistemática estructura cuyo hilo conductor nunca se pierde, las digresiones en las que se aventura a articular, a hilar a Borges con Tinelli para abajo y con Esquilo para arriba, generan una embriagante electricidad, porque este profesor que, como dice el poema de la ejecución de Carlos de Suecia "LO HA HECHO TANTAS VECES", está conectadísimo, enchufado, repensando desde un nuevo ángulo una arista que ahora recién se le abre como vinculable con otra idea remota.
Hay un aspecto de las clases de Daniel Molina que querría destacar especialmente: para ayudarnos a alcanzar una intimidad con ese abstruso autor estrambótico que claustrofóbicamente pareciera oscurecer las aguas para que parezcan profundas, establece de inmediato con sus primeras palabras una cercanía inesperada, como si te conociera de toda la vida y se pudiera tomar todas las atrevidas confianzas que no fue necesario que llegaras a autorizarle.
Siendo versado en lenguas clásicas, conociendo al dedillo historiadores, pintores, leyendo en su idioma original a los más encumbrados colosos, Daniel Molina nos apabulla con una llaneza rea, coloquial, canyengue. Explica mejor que nadie que yo conozca al puritánico alto Borges con muchísimas malas palabras.
A pesar de haber escrito un delicioso libro en elogio del snobismo "polinizador", un libro que fluye porque recoge más bien opiniones conversadas en un Starbucks con Juan José Becerra, Dani no incurre en ninguna de las bajezas de los estirados, no alardea de sus conocimientos superiores hablando en otras lenguas, au contraire, ex profeso prima facie y motu proprio, mutatis mutandi by the way, a propos, se refiere a Virgilio tal como lo haría Pinti.
Sus clases son un festival de risas que brotan de invigiladas zonas en razón de la desusada velocidad que les imprime. Antes de que nuestra discapacitadora respetabilidad alcance a detectar la enormidad de lo que está diciendo, ya su discurso se ha encuadrado en una ortodoxia que nos deja maravillados y perplejos.
Su admirado Daniel Kahneman escribió aquella gema, "Pensar rápido, pensar despacio",en contra, precisamente de semejante rapidez. Eppur, esa velocidad, esa voracidad es un ábrete sésamo que, como diría un manco que no era Cervantes, NO SE PUEDE HACER MÁS LENTO.
Las más inspiradas intuiciones que tuvieran Einstein y Mozart fueron vertiginosas: es la única manera de acostar y dejar pagando al racional autocensor. Pero es también el testimonio de la magnitud de su entrega a la pasión omnívora: contagia entusiasmo.
No se puede estar triste rapidísimo.
La pesada carga de la seriedad angustiosa exige larvales momificaciones en nuestros paralizados movimientos.
Sí se puede estar rabioso, furioso, indignado a impulsivos arrebatos.
Eso es lo que tiene de genial, el muy cabrón, caracter podrido de Daniel: a su versación infinita, a su corazón de oro, a su inteligencia práctica y a la vez streetmart, une una superación de la posición histérica de autopercibirse un alma bella. Ha asumido tomar al toro por las astas y agarrar con firmeza el timón de sus decisiones y ha comprendido quién es y por qué debe amarse a sí mismo.
Si tuviera que decir por qué lo admiro más, voy a parecer estúpido.
El periodista destacado, el critico de arte, el organizador de eventos, el conversador delicioso, el generoso anfitrión, el considerado amigo me hacen prostrarme de hinojos a agradecer a las estrellas haberlo conocido, en bastante menor medida que en el rasgo decisivo de su determinación decidida.
Como Beatriz Sarlo y como Winston Churchill. Como inesperadamente, pero después de asistir a su curso, descubrirán que, insospechadamente como ese vulnerable y dependiente anciano ciego también, Daniel Molina se ha impuesto a sí mismo, sin palabras, una ley no escrita: si he de fracasar que sea por el arrojo inadecuado, el atrevimiento indetenible, la audacia perseverante.
Mientras la mayoría de nosotros formulamos con pusilánime temor a perder el calor de establo y la comunidad de pertenencia nuestras timoratas opiniones temerosas, Dani nos muestra el camino no solamente para entender a Borges, sino para dejar de ser tan ¡pero tan! cagones.
Cuando lo conocí, me hice amigo y me encariñé con él fue algo diferente a todas las otras amistades o incluso parejas, que empiezan siendo una fantasmagórica parcial recuperación de un ser querido al que ya no frecuentamos.
No quiero que mis ditirámbicas hagiografías panegíricas te vuelvan poco creíble mi alabanza. Mi moderación misma es exagerada. Pero creéme que si Borges es único en la literatura, Dani es único en la vida.
He tenido la suerte de ser apreciado por muchos personajes de la cultura porque como lo mío es -tras dejar de ser un ratón de biblioteca, cosa que me hizo no referirme tanto a pijas y tetas como a Anaximandro y conceptos que solo el nerd conoce, como lo mío es, decía, el humor, la risa genera la ilusión de una proximidad muy estrecha y la emoción distendida de gratitud y complicidad.
De todas las celebrities de la alta cultura que me han abierto sus brazos, si tuviera que llevarme un libro abierto a una isla, sería a él.
Una publicidad de -¿salsa de tomate?¿cerveza?¿lavarropas?-no recuerdo bien, decía que no vivimos en la Atenas de Pericles, ni en la Florencia de los Medici, no contrajimos cólera con Sócrates, no vimos a Miguel Ángel, que pasa por tan fino, escupir, aparentemente, el David, pero sí somos contemporáneos de Messi.
Como Messi le parece al argentino pícaro y tramposo, drogón y putañero, un inexplicable androide autista, dicha publicidad no prosperó.
Pero querría recoger el clavel retinto y levantar ese guante para recordar que por más inmortal que nos parezca su legado nuestro entrañable Daniel it's not getting any younger: así como Mirtha Legrand, algún día,el mismo Daniel que pensó en algún momento en estudiar arquitectura, va a tener que pasar a otro plano, otra cosa incluso más trágica la va a secundar: fenecido, inexorablemente dejará de dar este curso
Siendo una persona que atípicamente se realiza chequeos, que camina mucho, toma los reglamentarios 50 litros de agua mineral por hora y come alimentos excelentemente preparados, no estoy diciendo que no va a vivir veinte años más.
Máxime porque las ganas de vivir insufladas por el fuego de nuestro espíritu son en él un volcán en erupción cuya liberadora guaranguería nada lava.
Máxime porque me ha repetido como un mantra que me tome en serio mis placeres.
Y Dani es obsesivamente laburador, pero estoicamente consideraría al estoicismo una manera de victimizarse.
Él, que se comió diez años en cana, me predica la alegría, el optimismo, la picardía, la ternura, el compañerismo, la calentura y la curiosidad intelectual como mejores que la aceptación radical del destino de un Séneca que nunca se sacó el palo del culo, por decirlo mal y pronto.
Dani es un hedonista: un epicúreo, palabra sacrílega para los judíos del primer templo.
No te va a enseñar lo que está diciendo Borges un profesional eficiente celoso de su deber, sino un amador, un amateur: porque como dice Charly, está bueno dar un concierto ante 30 mil personas pero la verdad, la verdad, lo más lindo es ser fan.
Lo más lindo es ir abajo.
Espero sinceramente que Dios no exista. No porque sea un ateo militante o porque lo considere responsable de un desastre, sino por piedad.
El Creador en su infinita misericordia se jode y no tiene a quien idolatrar, condenado a ser todopoderoso.
Siempre juicioso-también en el sentido anglosajón: siempre jugoso, Daniel ha tenido la cortesía de comentar admirativamente alguno de mis escritos pero siempre aclarando: -No debería ser tan largo.
Lamentablemente mi poder de síntesis y mi capacidad para ser sucinto, son sucintas.
Sé que en determinada circunstancia específica no me diría: -Es demasiado largo.
Pero he sido educado en la confesión heterosexual.
Pudiera haber admiradores del modestísimo humilde gusano infecto que esto escribe que no conozcan todavía a Daniel Molina, cosa que no me explico pero ocurrió en numerosas ocasiones. Marina Mariasch, recién después de que yo le aseguré que es lo más grande que hay, aprendió a disfrutarlo.
Se van a sorprender pero Pola Oloixarac supo antes quién era yo que quién era él hasta que un día me mandó un mensaje diciendo "por fin sé quién es" y agradeciéndome. Y eso que yo no estoy para nada a su altura...a lo sumo llegaré, qué se yo, a su cintura...
Aprovechen por favor esta oportunidad que puede ser la última.
Quedarán clases grabadas, clases filmadas, desgrabaciones escritas.
Lo que tienen que aprovechar es que Dani les va a enseñar cómo entender y amar a Borges pero si ustedes se acercan y le preguntan desde cómo reparar un satélite a cómo eliminar la plaga de moscas de la fruta, les va a dar la más luminosa respuesta.
Lo digo con conocimiento de causa.
Todos los consejos que me dio y pude seguir, me condujeron a la prosperidad, el reconocimiento, el regocijo y la paz mental.
Lamentablemente soy muy rígido y si no llegué todavía a ser el emperador del universo, se debe más bien a los consejos que no tuve la suficiente capacidad de seguir.
¿Me oyeron alguna vez remotamente , bueno, me leyeron alguna vez remotamente elogiar a alguien tanto como estoy tratando de que entiendan quién y cuánto es Daniel?
Bueno, sí, a esa panadera de Berisso que hacía unas fellatios con las que terminabas confundiendo sexo con amor, pero ya borré esas lacras.
Bueno sí, a mi perfecto hijito ni bien nació pero yo no me reprimía en decir que es el Ser Más Perfecto de La Creación, porque sabía que nadie lo toma en serio porque todo el mundo sabe que las madres y los padres TIENEN QUE convertir a ese sabandija tan exigente como insoportable, tan indefensocomo demandante en Dios, porque por menos que eso, nadie vale tanto sacrificio.
¿Casualidad? ¡No lo creo! Un ocho de mayo nació mi hijo.
Anotensén.
Creanmén lo que les digo.
Les va a cambiar la vida, va a ser un antes y un después.
Les digo más.
A pesar de que no estoy precisamente nadando en guita, les voy a proporcionar el SEGURO BRAUER de satisfacción garantizada.
Paguen el curso, que les aseguro les va a encantar.
Si por algún motivo improbable llegara a suceder que me dicen que no les encantó (porque son hijos de puta malvados aprovechadores o meros retrasados mentales) YO LES REINTEGRO EL DINERO.
Es lo menos que puedo hacer por una persona a la que aprecio tanto.
Y dada mi irrefrenable inclinación megalómana, expansiva, carnavalesca y circensemente excesiva hacia la desmesura, lo menos que puedo hacer le va a caer mejor a él, seguramente, que lo más...
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