La policía emocional
-Documentos
-No comprendo, agente por qué me pidió que me dentenga. Iba a 60 km por hora respetando los semáforos y no he bebido una gota de alcohol
-¿Y por qué esa carucha?
-¿Cómo?
-No se haga el desentendido. No se puede contravenir la ley alegando que no sabía: la ley se presume conocida
-¿Qué ley?
-La ley del rostro estimulador obligatorio y permanente. Salga de su ombliguismo: usted no puede expandir la cara de culo ¿Tanto le cuesta relajar los músculos de la cara?
-¿Hay que sonreír afectadamente o nos multan, ahora?
-No, por supuesto que no incurriríamos en semejante bioplítica. Solo no vaya con esa cara de bragueta como si hubiera desayunado ácido prúsico
-Es que estoy bastante embromado ¿sabe? Mis deudas...
-Eso es un problema enteramente privado de su más inviolable intimidad
-Dígaselo a mis prestamistas...que dejen de inmiscuirse
-El asunto es que su cara es pública y está contaminando de mala onda a sus conciudadanos: mire a esa pendeja en la plaza
-¿La toda tatuada tetona?
-No, la hippe haciendo yoga. Invierte su tiempo en relajarse y usted le tira todo abajo con su tensión
-Le aseguro que no sabía de esta nueva regulación
-Entonces ¿puede robar un banco y pretextar que ignoraba que implica un delito?
-Bueno, bueno. Voy a estar bien, de mejor humor, agente. Le prometo. De hecho, retomé terapia
-¿De qué escuela?
-Lacaniana
-No sirve. Van a empezar deprimiéndolo más hasta que en unos cuarenta y tres años aproximadamente va a sonreír
-¿Qué me recomienda?
-Cognitiva, toda la vida: comportesé como si fuera dichoso a ver si la felicidad muerde el anzuelo y adviene
-Me comprometo a empezar terapia cognitiva. Déjemela pasar por esta vez
-Me está comprometiendo
-Es que seguramente no soy un caso aislado. La gente no fue debidamente notificada: no lo anunciaron en Tick-Tock ni en Instagram
-Salió en la tapa de todos los diarios
-¿Todavía sigue abierto ese antro?
-¿Cómo se informa usted?
-History Channel
-Arriba, venga: vamos a hacer la prueba euforial
-¿Qué tengo que soplar?
-Tiene que caminar haciendo la vertical
-No me sale
-Buen, baile salsa
-Todo lo que le puedo ofrecer es que vea esta camisa que me regaló la chicata de mi suegra: me baila y tiene una mancha de salsa
-Está bien. cuénteme un chiste
-¿Un chiste?
-Usted es el que está amargando. No me corresponde a mí cargar sobre mis hombros la responsabilidad de recuperarle la alegría con una carcajada. Cuénteme un chiste y si me hace reír, por ser la primera vez lo dejo pasar
-Es que...soy malísimo...nunca me los acuerdo
-Tranquilo: soy de risa fácil... Cuénteme un chiste de borrachos
-¿De borrachos?
-O puede ser de gallegos
-De gallegos lo único que sé es que Marx creyó en un plan transnacional pero Franco mataba comunistas en España y no se plegaba al bloqueo a Cuba porque Fidel era hijo de una gallega
-No le veo la menor gracia
-Yo menos, no es un chiste
-Bueno, consiga un chiste o invéntelo o voy a tener que hacerle la boleta...puede ser cualquier chiste, hasta le voy a permitir un chiste guarango y sexual de estudiantina: el Generalísimo fue parido por su madre, es decir, salió de una empanada gallega
-Ahrg, creo que me va a dar algo. Ese fue el peor chiste que escuché en mi vida. Con razón no hay policías haciendo stand-up
-Bueno, pero tengo mejores, el del loro pintado de fucsia que es atacado por un misil iraní, que
-Hágame la multa, no lo cuente
-Déjeme terminar, le va a encantar, tengame fe
-No, por favor, le ruego que me exima
-Pero ¡hombre! No solo evita la multa, se va contento
-Seré masoquista. Piedad.
-Bueno, está bien. Soy compasivo. Aquí le extiendo esta papeleta. 80 mil pesos
-Gracias, agente ¡me hace usted el hombre más feliz del mundo!

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