Los de tercero se anotaron en una de las excursiones que ya me dejan planificar pero evidentemente para zafar de matemáticas. Todo el vuelo a Washington tirándose agua, desodorante, sellándose o pintándose una mano, ni las instrucciones para el caso de una emergencia respetaron.
No les interesó lo que tuve para explicar ni de Neil Armstrong, ni de Kennedy ni de Von Braun, estaban en la luna.
Mica vio que la detecté metiéndose muestras lunares en la cartera y me sonrió y las devolvió.
Quise interesarlos en la conmovedora fragilidad del artefacto con celofán que fuera depositado en el páramo lunar.
Traté de hablarles de lo desinteresado de la proeza porque en la luna no ni había oro, ni esclavos, ni Helenas de Troya.
Mateo dijo que si hubiera sido un logro de la humanidad, el imperialismo no habría colocado una bandera norteamericana en la luna, sino la de la (SIC) "comunidad gay lésbica transfobica binaria" y que por suerte nos gobierna Axel Kicillof y no Karina.
Federica preguntó cómo iban de cuerpo los astronautas pero ni bien empecé a explicarle me dijo que soy un asco.
Conté cómo el primer hombre en pisar la luna, es decir, en protagonizar el triunfo más formidable de la ciencia técnica racionalista de la hisotria de la humanidad, realizó en la luna una pequeña misa.
Que sin la tecnología del cohete nazi que asoló a Londres, no pudo haber habido Apolo XI.
Renata dijo que ahora nos preguntamos si toda esa plata no podía haber sido destinada a los autistas del Garraham, sí, pero que en su momento, no se podía saber que era al reverendísimo pedo, capaz sí había diamantes en la luna.
Jere me preguntó si a los de la NASA les pagaban los viáticos.
Dijo que Neil Armstrong tuvo una trayectoria más importante que la Naza...rena Vélez.
Expliqué que el alunizaje terminó con la carrera espacial que había empezado ganando la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y que en realidad el hecho de que Von Braun hubiera decidido rendirse ante los estadounidenses y no a los rusos decidió tecnológicamente quién ganó la guerra fría pero en esa toma de posición ya había una victoria humana moral justa: los norteamericanos lo iban a tratar mejor.
Disney nos mueve a una hipócrita moralina de conmovido sentimentalismo amoroso pero al menos es amoroso.
Marx nos insufla odio amparado en una excusa ética.
Les pregunté si entre Mickey Mouse y Stalin no preferían a Nixon pero me dijeron que era una pregunta al cohete...
Cuanto más nos enteramos de cómo fue el gobierno de Kennedy, con su inepta invasión a Cuba, con su pedido de ayuda a Nixon que nos recuerda a De la Rúa recibiendo a Menem en la Rosada, después de que la renuncia de Chacho Álvarez hiciera que él tuviera que "cargar las dos alforjas" en su insólita metáfora-la de Menem es mucho más hermosa: "te sacaste de encima a la yarará de la cama"-, más comprendemos que el alunizaje, que nunca tendría que haber sucedido y que nunca habría sucedido sin la locura insensata de este individuo-así como la humanidad fue salvada por características personales de Winston Churchill, fue una hazaña solo posible por el triunfo de la esperanza por sobre la sensatez.
Como el totémico padre mítico de Freud, el venturoso asesinato de un carilindo mujeriego que no sabemos si realmente estuvo con Marilyn pero sí con miles de otras-Marlene Dietrich pidiéndole un polvo rápido porque tenía que irse a levantar la moral a los soldados, Kennedy resultó la inspiración de una Berlín occidental sorprendida por el muro y su espléndida retórica erigió un reto delirante que la voluntad de los ingenieros norteamericanos, siempre ayudados por esa cuota de buena fortuna insólita que les hizo ganar la batalla de Midway-llevaron a la realidad.
Eclipsa y empequeñece a un Colón que calculó mal todo y de no estar América hubiera perecido. Un "descubrimiento", éste el de América, que había sido precedido por vikingos y chinos. América estaba ahí y si Colón no creía haber llegado a Las Indias, tarde o temprano otro la "descubría".
Anunciar que en nueve años los EEUU pondrían un hombre en la luna no se compara a nada.
La expedición hasta entonces más lejana, más riesgosa, más onerosa y en algún sentido más desinteresada, merece ser recordada como un himno al tomar riesgos, como una decidida celebración de la valentía.
Churchill obligó a Gran Bretaña a no pactar con Hitler, sin verdaderas fuerzas que lo sustentaran. Kennedy obligó a EEUU a producir el alunizaje, sin que realmente se supiera cómo, sin que realmente tenga un último para qué.
Es la chispa de divinidad altiva y a la vez magnánima, que solemos perder después de la infancia, tras los golpes recibidos, tras las adversidades que no logramos sobrellevar como ultrajes indignantes, sino como enseñanzas de un poder superior que solíamos llamar "Dios".
Moises, Gandhi, Nietzsche, Tolstoi, Juana de Arco, Nelson Mandela: raras veces y muy pocos líderes nos dicen que nuestros valores mejores no son el cuidado, sino el asumir riesgos.
Como si en el lecho de nuestra muerte, los autorreproches últimos que nos dirigiremos fueran hacia lo que hicimos imprudentemente y no hacia lo que no nos atrevimos a hacer...
Hoy di una clase a los chicos de Joaquín B Brandoni acerca del alunizaje. Hay miles de teorías conspiranoicas: que fue filmada por Stanley Kubrick y largos etcéteras que parecen fruto de la más escéptica imaginación. Si nos enteramos de las realidades, vemos que la hazaña épica corrió riesgos tan conmovedores, que no podemos leer la carta que tenía preparada Nixon para anunciar que Neil Armstrong murió en la misión, sin llorar.
Todos los avances actuales de la medicina, la psicología, la tecnología y la educación son actualmente llamados a la máxima prudencia.
Los riesgos heroicos que se tomaron aquí fueron, quizá, los últimos que la humanidad se avino a afrontar abrazando los riesgos heroicos como ideales.
https://www.facebook.com/mauricio.kartun/posts/pfbid035pohGoz6qHaj1uXNYu4g6oedeJUij4To1isvCjsQUUZg1L1duqQXbJpmDxs1TkWUl?locale=es_LA Quienes sigan la dramaturgia de Mauricio Kartun redescubrirán muchos tics, sellos de fábrica, repertorio de recursos y hasta a todo un elenco en "Baco polaco", su pastiche de las Bacantes o Las Báquides de Eurípides. ¿Qué es lo nuevo? Para empezar, la hermosa Sala en el Teatro Sarmiento situada donde había tenido su palacio Rosas, y donde Sarmiento para subrayar la condición de animal del Restaurador dispuso tuviera lugar el zoológico. En segundo lugar, pero yo destacaría esto por sobre todo, el esperpéntico juego de abrir puertas con alusiones esta vez ambiguas. Si en la que constituye su obra maestra, "Terrenal" se agauchan Abel y Caín para aludir con mediterranea claridad a la lucha de clases y encontrar en cada metáfora un andamiaje políticamente sostenido, aquí hay un puro juego de efervescente ebullición mezclando vocabulario...
Acabo de tener el inmenso placer de ver el debut en el Complejo La Plaza del nuevo show de Pugliese que contó con la presencia de sus dos amadas, la madre de su hija, encargada de la producción y Juana, su hija adolescente, que inspira el sin duda mejor recorrido hasta ahora de sus habituales combinaciones de técnicas. El viaje comienza a partir de lo difícil que es ser padre de una chica de dieciseis al poseer esta camada siglas misteriosas y prácticas inauditas. Como soy un analista de las técnicas de humor muy memorioso, podría prácticamente contar aquí todos los chistes y el homenaje y favor y agradecimiento que desearía hacerle devendría problemático. No voy a spoilear nada, no sea cosa de que Martín haga como decidió Balenciaga, quien para evitar que le copien los diseños prohibió a la prensa participar en los desfiles. Baste con decir que si uno soñaba con que le plugiera o pugliese, digo plugiese a los Dioses crear al showman más completo, les plujo, qué lujo. ...
"Parque Lezama" es la filmación de una exitosa adaptación teatral de "Yo no soy Rappaport" por parte de su mismo director, Juan José Campanella. "Yo no soy Rappaport" fue una gran película. "Parque Lezama" no solo no es una gran película: se diría que ni siquiera es una película. Campanella, que domina todas las técnicas innovadoras cinematográficas, prescinde de su saber y se limita a una cámara fija a lo Howard Hawks. Es como si Messi, cuya experticia es el fútbol, decidiera en lugar de jugar a la pelota, sacarse una foto con Trump. Ha habido muchas adaptaciones del teatro al cine. En "Buscando a Ricardo III", Al Pacino explica que el pentámetro yámbico, métrica adoptada por Shakespeare, es íntimo. Que a Shakespeare no se lo adapta al cine, sino que el cine es mucho más idóneo para sus comedias y tragedias. A Harold Bloom le gustaría esa idea. Shakespeare, centro de su cánon, es el primer dramaturgo (y comediógrafo, el único autor g...
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