Sacha Baron Cohen es un genio: hacer este fracaso, lo confirma

"No soy un hombre fácil", comedia francesa, fue excelente
La tragedia de adaptar mal una gran comedia francesa tiene una larga tradición, que incluye todas las joyas de Gerard Depardieu con Pierre Richard. Ni Richard Prior, ni Tom Hank, ni los que hicieron la remake de "La jaula de las locas", estuvieron a la altura.
Por no hablar de la pésima versión de "El secreto de sus ojos" y de "Nueve reinas".
Tom Hanks hizo "El quinteto de la muerte" apoyado por el talento Coen: Peter Sellers se revolvería en su tumba.
El "Sin aliento" de Richard Gere dejaría sin aliento a Belmondo.
Hasta el "Primera Plana" de Wilder es peor que el de Hawks.
Qué pocas son las excepciones. Sergio Leone decide plagiar a Kurosawa y hace una obra maestra.
"To be or not to be" de Lubitsch es la película predilecta de Borges: la remake de Mel Brooks en clave musical no es para nada mala.
Gus Van Sant hace de nuevo "Vértigo" y es un espanto.
Lo son también la nueva "El vangador del futuro" y la nueva "Rebecca, una mujer inolvidable".
Caruso, el vendehumo, dice que Messi hace siempre el mismo gol. Woody hizo tres veces "Crimen y castigo": "Crímenes y pecados", "El secreto de Cassandra" y "Match Point": la última es la mejor, por casualidad. Scarlett Johansson por casualidad reemplazó a Kate Winslet embarazada; Londres, por casualidad fue la locación por falta de productores.
Dijo Oscar Wilde que la imitación es el elogio más sincero. Escribió Michel Tournier el cuento de los dos gourmets que compiten y en donde gana el que imita excelentemente al primero.
Lugones, Borges y Charly nos muestran antes que su subjetiva singularidad, su capacidad de imitar a genios.
Sacha Baron Cohen es un genio y un ejemplo a seguir, por audaz, por transgresor, por desenfadado.
Que este paso en falso no nos haga olvidar que es un cultor de la osadía.
Casi nadie lo es hoy en día.
Nos han convencido de que la reserva, el cuidado, el preservarnos y el no exponernos son el sumo bien.
No hubiera habido ni Revolución de Mayo ni alunizaje, ni victoria sobre Hitler en la II Guerra Mundial si siguiéramos la idea de que el peligro de vivir es seguir los impulsos.
Nos tapamos las tetas como si no se notara que son turgentes.
Medimos diplomáticamente lo que decimos como si no se notara lo que sentimos.
Este film es un film pésimo pero de un prodigioso creador.
Lacan invirtió el apotegma de Dostoievski: si Dios no existe, nada está permitido.
Un ejemplo a seguir, un ídolo, un papá como este crack, nos abre más puertas militando el imperfeccionismo.
No dejemos de intentar muchas cosas, aunque salgan pésimas. Nadie recordará las lacras. Van a perdurar las glorias. No hay modo de saber qué es genial y qué es pésimo si no lo intentamos todo...

 

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