Por qué amar a Hitchcock


 La carrera de Alfred Hitchcock es única.

Nunca se había propuesto ser director de cine, pero a partir de suplencias y encargos descubrió su talento.
Su primera película ("The Lodger") fue sobre Jack, el destripador: un asesino que fascinó a los ingleses que así como llegaron a pensar que Chstopher Marlowe y Francis Bacon fueron Shakeaspere, creyeron que Lewis Carroll era Jack The Ripper.
Su última no llegó a ser: ningún estudio quiso hacer algo tan descarnado. Le pidieron que se retirase porque "la marca Hitch" se vería perjudicada con algo así de brutal.
Borges lo amó. Escribió sobre "Los 39 escalones" y adoró "Psicósis".
Su desembarco en Hollywood no fue como lo pensó: David O'Selznik no le dio libertad alguna y lo esclavizó por un contrato de siete años, que empezó, no como él quería con "Titanic", sino con "Rebecca, una mujer inolvidable".
"Lo que el viento se llevó" es una leyenda de la Paramount, pero no rindió guita: lo que financió a la Paramount fue revender a Hitchcock a otros estudios. "Notorious" y muchas obras maestras datan de aquel entonces, en el que Billy Wilder recibía elogios de Hitchcock por su adaptación de Agatha Christie.
Hoy, que Steven Spielberg está vivo y subestimado, quiero recordar a quien fuera, acaso, uno de los mejores directores de cine de la historia.
Más allá de que se especializó en el thriller, aunque realmente decir eso sea menospreciarlo. Porque su idea de suspenso nunca logró ser emulada, ni siquiera por Brian De Palma.
Hitchcock hizo "Con la muerte en los talones" y "La ventana indiscreta" y "Vértigo" como una locomotora de la recaudación, aunque unos jóvenes franceses como Chabrol y Godard y Truffault en su "Cahiers du cinema" salieran a decir que era un autor y el mayor maestro desde Griffith del montaje.
Fue a un colegio jesuita, como Voltaire y Stalin.
Llevó para filmar una de sus más esplendorosas joyas a Cary Grant y a Grace Kelly a Mónaco, donde esta última enamoró al Rey.
Vio en una publicidad a la mamá de Melanie Griffith y la quiso como actriz para "Los pájaros" y "Marnie". Hay más films sobre cómo Hitch se obsesionó con ella y la acosó verbalmente, que sobre el gran reportaje de Truffault, que muestra que fue un genio artístico pero también pedagógico. A Buñuel no se le podía preguntar nada. No sabía por qué lo hacía y si el productor le exigía 20 minutos más contestaba "agrego un sueño".
Abusé ultimamente de esto de "si yo fuera un semáforo querría ser este pepino en vinagre", así que no incurriré en autobiografismos. Hitchcock, por suerte, no depende de que sean de mi generación.
Inventó muchas cosas para el cine y además para la literatura. Que no importe la motivación de los protagonistas (el MacGuffin), que el público sepa lo que los protagonistas, no.
Fue exitoso y taquillero, pero lo podemos amar igual. Al no haber sido argentino, nunca dijo nada a favor del kirchnerismo.




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