El talabartero rumano que quiere ir a Plaza Italia


 Breve sátira de un reciente flirt insólito con la mujer más divina que conocí en mi vida, pero que se negó a ser divinizada:

-A Plaza Italia
-Ah, bueno, qué directo ¿no?
-¿Perdón?
-Primero tendríamos que conocernos como para ver si somos compatibles como conductor-pasajero
-No te entiendo
-Es que no me va esto de meta palo y a la bolsa: llevame a Plaza Italia, pum, pim, pam...Hay que ver si congeniamos
-Yo te pago el importe del boleto y me quedo quietecito en un asiento o de pie
-No, flaquito, eso es deshumanizar el intercambio de dos subjetividades irrepetibles y cosificar el tránsito
-Bueno, no sé ¿qué precisás saber de mí? Soy un buen pasajero, nunca tuve problemas con ningún viaje antes
-¿Con quiénes viajaste antes?
-El 60 a Tigre, el 168, el 151 hasta Belgrano
-No se parecen en nada a mí, no me siento representado
-Bueno, también viaje en subte, en tren y en avión
-Ah, bueno, un degenerado que no le hace asco a nada
-No, no, es que a veces parecían el vehículo más idóneo
-Me violenta. No me siento cómodo. Te voy a pedir que te bajes...
-Pero no seas así, no me conocés. Soy un excelente pasajero. Por lo general saco un libro y leo.
-No parecés.
-Bueno, vayamos conociéndonos. A mí me parece que conducís muy bien. Quizá al principio causo una mala impresión porque he estado leyendo a Nietzsche y ahora no dono el asiento
-No me causás una mala impresión. No te estaría hablando si me causaras una mala impresión. Es solo que ya llevé antes a pelados admiradores de Schopenhauer que valoran más los primeros cuadros realistas de Dalí y desprecian la música dodecafónica y me fue mal
-¿Cómo sabés que soy pelado?
-Bueno, dale, vamos viendo, el tiempo dirá, pasá
-Me bajo, loco. No quiero hacerte sentir incómodo. En general los colectiveros se siente a gusto conmigo
-No te tenés que bajar, no te dije eso. Simplemente, es como que de buenas a primeras llevarte a Plaza Italia sin que antes sepamos si somos compatibles o no como para el vínculo conductor-pasajero me parece de una frivolidad irresponsable...
-Sí, tenés razón, yo también valoro mucho que me acerques hasta allá y no me parece algo menor
-Ojo, antes llevaba a cualquiera, subía un Skin-head y lo acercaba...pero eso fue cuando era joven
-No, estoy de acuerdo. Llevar a alguien en tu colectivo, eludiendo semáforos, conduciendo con cuidado es algo muy delicado. A mí también me parece muy íntimo
-Bueno, sentate y vamos a ver si el viaje fluye
-Hace mucho que no voy a Plaza Italia
-No parece
-¿Qué querés decir?
-Parecés un tipo que va a Plaza Italia con el primer colectivo que lo lleve
-Nooo, para nada ¿qué te hace pensar eso?
-Es la impresión que me das
-No, la verdad es que la última experiencia plazaitálica que tuve fue dura. Se subió la barra de All Boys y nos robó el celu, la billetera y las zapas
-Me cuesta creerte. Siempre me engañan. Parecés re pillo
-Porque me orino encima
-Me dije a mí mismo que no iba a permitir subir a mi colectivo a nadie a quien no conozca bien, después de haber ido conociéndonos a través del dígalo con mímica
-Me parece atinado. Aquí tengo un pizarrón magnético, porque da la casualidad de que soy docente
-No parecés
-¿Cómo que no parezco?
-A mí me das la impresión de ser talabartero y rumano
-No, pero mirame, que me quiero dar a conocer. Para mí es muy importante lograr que lleguemos juntos a Plaza Italia
-No sé, no parecés docente. Me parece valioso que podamos dialogar y que te pueda desnudar mi corazón. Siento que sos talabartero...
-Ok. Soy talabartero
-No, ojo, no tiene nada de malo que seas docente
-Soy talabartero, me sacaste la ficha
-No sé si te dije que odio a los talabarteros....

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Baco polaco", lo nuevo de Kartun

Lacán, terapeuta de Barthes

Martin Pugliese EL PRÓCER DEL STANDUP