¿Messi o Maradona? Es injusto: Dios le da autismo al que ni se drogaría
Me están diciendo que tengo una suerte de inclinación en favor de Maradona pero no es cierto, lo juro por Dalma y Giannina
Maradona habla del Dr. Miroli.
Si no pensás que El Diego fue futbolísticamente admirable: ¿no te parece que merece ser amado como polemista por su capacidad retórica?
"Vos fijate que en este país si para hacer una publicdad contra la droga tenés que usar muñecos..."
Sé que se podría "make the case" de que lo podemos amar por infantil, maravillosamente elocuente desde la ingenuidad, primer expresador de la alegría elemental ante comer helado, dar un beso en la boca, soñar con el padre muerto, con volverse a drogar y demás declaraciones que Herzog filmaría superando a Kasper Hauser.
Pero Maradona nunca nos lleva a llorar de ternura porque un chimpancé castigado llegó a ser multimillonario sin entender la diferencia entre los cubiertos para el pescado y los cubiertos para la entrada.
Su suficiencia nos aturde, nos enamora, nos conmueve, nos persuade.
Ha sido laborioso estudioso de los defensores, incansable y disciplinado entrenando patear tiros libres con siluetas de madera y yeso en la barrera, genial analista de los partidos que ha visto, gran cantante, gran músico, excelente orador de sobremesa.
Inicié el ensayo de una defensa de su grandeza por sobre la de Messi y me saltaron a la yugular.
Entonces empecé a leer libros y documentos sobre él y ver videos, reportajes y testimonios.
Porque quienes lo odian son muchos y algunos grandísimos amigos míos, intelectuales de fuste y yoruguas resentidos.
Y resulta que cada vez lo tengo que admirar más.
Es transparente.
No es que dió todo en la cancha, nada más.
Desnuda su alma en cada declaración.
Es el Adán feliz de Walt Whitman brindándose no por humildad estudiada sino por camaradería y hermandad de villero.
Todo villero que he conocido, ha tenido para conmigo momentos pendencieros, de susceptibilidad femenina y de servil sentimentalismo, pero ninguno ha dejado de atribuirme que, como él, pasé hambre y como él, soy digno.
Alejandro Magno lloró al descubrir que no le quedaban países por conquistar y podemos pensar que era un megalómano indigno de ser tomado como ejemplo.
Pero hay algo a considerar en relación a las grandes conquistas de un todo terreno con fuego en el corazón, acaso demasiado desafiante para el común de los mortales.
Pienso ahora incluso, que la droga no fue escapismo, autodestrucción, egoísmo o búsqueda de una exaltación mayor, sino enfrentar a un nuevo rival.
Messi a los 39 metió algunos goles, después de haber sido favorecido con el fair play, una alimentación con lino y quinoa, agua mineral y saunas.
Maradona, subalimentado al principio y sobrealimentado por su cero conocimiento nutricionista del cálculo de glúcidos, es mucho más meritorio.
Siempre apostó a ponerse el equipo al hombro, a ir para adelante, a gambetear, a pasarla, a bancarse el dolor de las patadas y las lesiones con ese amor al amor, con ese derecho al placer, con esa seguridad de que el espectador quiere ver algo maravilloso y es su deber performático entregárselo.
Tuve la suerte de verlo en la cancha.
Lo amo.
Me dicen que las comparaciones son odiosas quienes parecen vivir en un mundo en el que no hubiera permanente competencia, comparación, debate y posibilidad de inteligir gracias al espíritu crítico pensante.
No es posible realmente comparar a Maradona con Messi, en el sentido de que no es posible comparar a Alejandro Magno con Napoleón o a Picasso con Leonardo o a Los Beatles con Beethoven.
Pero ante este reciente fracaso, no solo futbolístico, sino actitudinal de Messi ¿no es más consolador llorar por el fracaso de Maradona?
Ya tenemos la angustia, las defensas bajas, el frío: ¿no es mejor en la sala del velatorio con todas nuestras lágrimas cambiarnos de cuarto y dedicarle nuestra impotencia desarmada a un muerto al que lloramos con todo el dolor del alma muicho más que a el reciente a quien llevó algún tiempo más llegar a amar?
A Messi se lo amó con la admiración hacia Stephen Hawking, el genio en silla de ruedas, al que nadie puede igualar en algunas cosas pero todos superan en todo lo demás.
A Maradona, más cercano a Einstein, lo amamos por lo que intentó, por lo que logró, por lo que él mismo cándidamente se asombró de haber logrado, por haber enfrentado a los poderosos o porque era tan bruto que creyó en conspiraciones en lugar de adaptarse a las normas comunitarias.
Piensen si la naturaleza del amor que inspira Messi es la misma que la que inspira Charles De Gaulle o E.T
Todos amamos a los niños.
Maradona, mucho menos astuto para conservar el dinero que generó,mucho menos inteligente para conservar la familia que construyó, no nos inspira ser su papá, ser su instructor, fascinarnos ante el bosquímano que nunca vio un tranvía: es un capanga con verdadera potencia.
Y todo lo que dice es algo en lo que queremos creer.
Incluso cuando nos miente en la cara y nos dice que la efedrina es redoxón y que hay una mano negra y que el antidóping positivo en Boca fue una campàña perfectamente orquestada y que Sinagra no tuvo un hijo con él y que Chávez es lo más y largos etcéteras.
Maradona fue a la vez que el talento sobrenatural, la ausencia de filtro elemental.
Le hemos escuchado decir cosas imbéciles como le hemos leído escribir cosas imbéciles a Artaud, cantar cosas imbéciles a Bob Dylan, pintar un manchón rojo imbécil a Turner, filmar cosas imbéciles a Godard.
Como militante del antiperfeccionismo no puedo sino admirar al Diego.
No hay declaración de Messi que no sea impecable.
Si es un Dios, no es un dios griego.
Filosóficamente, Maradona parece decirnos: -Percibo que ésta es la realidad y se las expongo porque solo si la saco afuera de mi cuerpo puedo testear qué valor tiene.
Filosóficamente Messi parece decirnos: -Nunca me voy a mostrar iracundo, he de medir cada uno de mis asertos. Soy rosarino, es decir, de la ciudad más arrogante, pendenciera y provocadora del planeta pero adoptaré la actitud de un ciudadano de Lichtenberg.
Han querido impulsar a Fangio como ejemplo de ética en contra de nuestro sanguíneo deseo de pensar que Maradona es un crack, un buen compañero, un ser humano brillante y sensible.
Con el advenimiento de Messi, han querido convencernos de que Messi es técnicamente igual o mejor que El Diego, pero además no es un negro de mierda, no se droga, no es adúltero, no mete goles con la mano, no engorda, no falta a los entrenamientos, no sale a quejarse públicamente, no usa un rifle de aire comprimido.
Esto es cierto.
Messi es un magnífico ciudadano, un excelente esposo, un admirable papá.
Pero yo no leo con tanto placer a Murakami como a Rousseau, ni escucho con tanto placer a cantantes que hacen auto-tune como a reventados que se arriesgan.
El verdadero ejemplo ético es Maradona, de quien sabemos todo lo que pensaba, todo lo que sentía, quiénes son sus hijas, quiénes son sus padres, cómo lo traicionó Guillote, como lo expulsaron de Barrio Jardín, cómo murió jóven, estafado por infames pseudomédicos, cómo quiso disfrutar siempre de los platos fuertes de la vida y compartírnoslos.
Es mucho más lindo regalarle nuestro yo a ese líder que asumía un verdadero rol viril en cada grupo, una posición masculina sufriente y apasionada.
De Messi es poco lo que sabemos.
Desde ya, sabemos que es el actual mejor jugador del mundo, increíblemente a sus 39 años.
No sabemos, sin embargo, si compartiría con nosotros la preferencia del chocolate con almendras en un cucurucho o, antes bien, la menta granizada.
Es un ídolo abstracto, como la vida suprasensible de Platón y el invisible Dios judío: es todo para todos.
A Maradona nadie puede no hacerlo peronista.
Mientras Brecht preparaba su gran "Ópera de los dos centavos", que pretendió denunciar a la burguesía como gángster pero fue aclamada por la burguesía, recibió por abajo de la puerta un diario de "Pare de sufrir" con unos versos que, para divertirse y descomprimir, decidió invertir.
Su poema "Gegen Verführung" es su mejor poema,, el que cita su mejor lectora Hanna Arendt.
Frente a un mensaje del estilo "No caigan en el cortoplacismo, no sucuman ante los placeres inmediatos", contrapone genialmente-o acaso sin advertir la genialidad, acaso maquinalmente-"NO SE DEJEN SEDUCIR POR LA MODERACIÓN".
Vivimos en una era en la que ninguna religión resultaría creíble como para anatemizar el deseo sexual: y sin embargo se garcha menos.
Hay aplicaciones para conocer rápido a tu próxima pareja: y sin embargo ese "conocerse" es estar defensivamente alerta para detectar las alarmas y red flags que menos mal que rápidamente descubrimos sin habernos involucrado para sufrir un doloroso desencanto.
Messi es un genio y lo amo, Maradona es cien millones de genios y lo amo mucho más,pero nadie los está comparando: solo digo que prefiero entre el paradigma del cálculo y el de la desinhibición arriesgada a uno de estos dos.
Porque toda la grandeza del arte se basa inexorablemente en solo uno de estos dos.
La ciencia, que es lo que realmente sirve, lo que hubiera hecho que Shakespeare viviera más años, no requiere de una subjetividad entregada al ensueño a costa de todo sacrificio y convenciencia.
Si no descubría la rabia Pasteur, el radio Madame Curie, el adaptacionismo Darwin, la ley de gravedad Newton, el heliocentrismo Copérnico, la doble hélice del ácido desoxirribonucleico Watson ¿no se habrían descubierto igual, tarde o temprano?
La Inteligencia Artificial es muy hábil y puede ayudar mucho a aquella índole de paradigma.
Pero de no haber nacido Beckett, Kafka, Borges, Cervantes, Dalí, Mozart, Miguel Ángel, Monet: ¿tarde o temprano alguien escribía "La Metamorfosis", componía el concierto para violín número 3, esculpía el David, etc?
Me complace desembarazarme de la presión de los medios por pensar en Messi a la mañana, en Messi a la tarde, en Messi a la noche y decir que prefiero pensar en Maradona.
Cada vez que viajo a Europa no me hablan de Messi al saber que soy argentino, ni de Máxima, ni de Bergoglio.
Es cierto, que en Alemania, me sorprendieron admirando a Gabriela Sabatini como sex-symbol.
Es cierto que en Japón me sorprendieron preguntándome por Marco, el niño de "De los Apeninos a los Andes".
Pero es Maradona y no otro, EL argentino.
Hay algo muy admirable en el hecho de que haya hecho todo lo que hizo emergiendo de una habitación en la que dormía con sus ocho hermanas y en la que comía poco, solo una vez al mes carne y no se daba cuenta de que su madre declaraba tener dolor de estómago solo para cederle el alimento a sus vástagos.
Por más que un Premio Nobel japonés haya revelado que el ayuno intermitente ayuda a que el cuerpo se coma a sí mismo partiendo de células cancerígenas, eliminado lo más tóxico, nadie a quien le pregunté ha tenido la experiencia específica de haber pasado hambre.
Nos han querido vender la imagen de un Maradona epicúreo, y por eso muy justamente castigado y olvidamos su estoicismo.
William Blake escribió que el camino del exceso conduce al Palacio de la Sabiduría porque nunca sabremos cuánto es suficiente hasta que no sepamos cuánto es más que suficiente.
Maradona fue excesivo.
Cuando aprendí a bailar tango, mi gran maestro me dijo "El tango lo tiene todo...absolutamente todo, en el tango está verdaderamente todo y por eso incluso está lo que no tendría que estar, tiene lo que no debería tener".
No tengamos miedo a hacer una de más, a pasarnos.
Si alguien visita en Wikipedia lo que se dice de mi amada Niní Marshall va a descubrir sus escandalosos fracasos, que nadie recuerda.
No tengamos miedo al fracaso, porque ese miedo se basa en que el fracaso se recuerda.
Yo subo chistes acá a diario y muchos no obtienen ni un like, pero la única forma de llegar al 2% de chistes que obtienen 500 likes y hasta el más alto honor de que me los roben, es seguir con prepotencia de trabajo intentando.
No nos achiquemos, no nos abatatemos ante nuestro miedo instintivo a la desmesura.
Es el mismo miedo que nos impedía aprender a tirarnos a la pileta de cabeza.
Cada vez que alguien alcanzó la perfección: Paul Celan en "Fuga de muerte", Quino en Mafalda, Spinetta con "Muchacha", Conan Doyle con Holmes sintió el horror de que había logrado algo más grande que sí mismo y se quiso en seguida desmarcar, escapar de esa máscara mortuoria de eternidad gloriosa para sentirse vivos.
Messi es perfecto.
Por eso: no lo tomemos de ejemplo.
Me acaba de corazonear el Pato Fillol
Se hace el picante: Pablo Katchadjian anunció su "Peli de Llinás sobre Borges engordada"
Estudiando Nature and the Greeks, escrito en EEUU donde decir que algo no te resulta natural ni entendible , se dice "me es griego"
.jpg)

Comentarios
Publicar un comentario