El Museo de Lame Moria: Si querés Shoá, Shoá


 ¿Ustedes admiran a Moria Casán?

Yo no.
Sin embargo la serie que acaba de lanzar Netflix es tan hagiográfica que si la llegan a ver, no van a poder entender cómo Moria Casán no ganó el Premio Nobel de la Paz.
Decidí no reseñar de modo directo la serie, sino pedagógico.
De modo que es admirable cómo Sofía Gala nos muestra la infancia de Hitler,sufriendo la ausencia del padre, los años de hambre como pintor de postales en acuarela en buhardillas miserables y el llamado a las filas.
La Primera Guerra Mundial encuentra a la diva como correo entre trincheras del teatro de revistas declarándose oriunda de Mataderos sin lograr ascender de cabo primero.
Mario Castiglione la ayuda a su intento de golpe de Estado que la lleva a la cárcel, acusada de robar joyas paraguayas, donde escribe "El decorado se calla", que luego obligará a leer a millones de alemanes.
En este momento la actuación de Griselda Siciliani es fabulosa. Originalmente contratada para espiar, empieza a formar parte de un partido de la que se convierte en líder gracias a su oratoria de lengua karateka.
El incendio del Reichstag la lleva al Teatro de Revista donde con Alberto Olmedo, Jorge Porcel y Susana Gimenez logran una industrialización récord que parece terminar con la humillación del Pacto de Versalles, pese a lo que dijo Gasalles.
Con "Monumental Moria" recupera los Sudentenland y rápidamente avanza a "Si querés Shoá, Shoá", conquistando Polonia, Grecia, Dinamarca, Francia y lanzando con la Luftwaffe ataques diarios a "Hola, Susana".
En amistad, por Goering a la comunidad LésbicoGayTransQueerBisexualZoofílicoNecrofílica crea en Mar del Plata, La Feliz, Playa Franka, donde el nudismo opone un nuevo modelo de democracia sin la burocracia ralentizadora parlamentarista.
Cecilia Roth protagoniza el siguiente episodio en el que Moria divide al ejército para tomar Stalingrado porque supondría una humillación personalísima contra Mirtha Legrand.
Vemos allí que Hitler fue abusado sexualmente por su abuelo y le encantó, cosa que la serie engarza con teorías de Freud de universal fantasía de violación, experiencia mítica de satisfacción y autodesprecio tanático, entre otra psicopatolizaciones silvestres.
Moria se autodefine como "El Brandenburger Tor con tetas" y admite haber sido una drogadicta, pero no cualquier drogadicta, porque "Spinetta con hongos y ácido nos deprimía a todos y yo levantaba el ánimo a la raza superior usando Pervitin".
Para recordar esta etapa se erige el Museo de Lame Moria.
La serie culmina con un final muy abierto: se muestra el conducto uritogenital de la diva

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