En mi show multitudinario de anoche en "Hasta TRILCE" toqué más las teclas negras para combatir el racismo
Por razones de derecho de autor no me permiten subir a las redes el excelente recortaje que le hizo Novaresio a Federico Peralta Papasternak anoche, en ocasión del lanzamiento de su nuevo libro de ensayos sociológicos "Y pensar que a mí no me abusaban y estoy más hecha mierda que vos".
Papasternak defendió el derecho a ser oídas de aquellas voces que son víctimas de una percepción hipersensible de adversidades menores (tales como que se hayan llevado la última palta buena del super-desgracia que se sufre más que una condena a la cárcel que deshonra a la familia; tales como que en un momento de distracción a la una de la mañana de un helado sábado sobre Rivadavia tras veinte minutos de espera, pasa el 105 pero por mirar pasar un culo, lo dejamos pasar y hay que pescarse una pulmonía con las defensas bajas por el sentido de pecado en lugar de ir a pegarle un escopetazo al que pintó todos los colectivos de blanco para mantener un presunto equilibrio en el diseño urbano a la manera de Londres-desgracia que se sufre más que el fenecimiento de la propiua progenie carbonizados en un incendio que provocaste, porque después de todo pasás a recibir los laureles del mártir y ya no tenés que pasar el peine fino con vinagre).
Novaresio hizo bien en acorralarlo.
El sociólogo argentino insistió en que no quiere acallar u obliterar la medida concreta de un ultraje real-como en su ejemplificación es la violación agravada por el vínculo-sino poner el acento en que ser es ser percibido y sufrir es percibirse sufrido.
-Ayer conocí a una hermosa actriz cordobesa que me tiró onda hasta que no sé qué comentario ingenioso que le hice le pareció "violento" y la tuve que mandar a freír churros y planchar resortes y decirle que de todas maneras su delicada boquita es demasiado pequeña, si cabe, para la envergadura de mi heroica dotación-como para que se quede con la duda de si no se perdió algo grande. Volví a casa llorando: me dolió más que la muerte de mamá ¿sabés por qué? Porque mamá ya no está en este plano pero nadie me obligó a dejar de amar a mamá. Y en cambio el gran amor de mi vida con quienes tendríamos hijos disciplinados y nietos malcriados y consentidos me tronchó el sentido de todo mi futuro con el fascista mandato de que no la quiera nunca pero nunca, nunca nunca nunca más para siempre.
Novaresió insiste con que el uso metafórico de la violación y de "vivo esto como un terremoto colombiano que sume en la miseria a una embarazada en silla de ruedas" parece burlarse de las verdaderas embarazadas en silla de ruedas que encima de que las violan y dicen tragame tierra, sufren un verdadero terremoto realmente existente en la inmanencia del reino de lo fenoménico.
Nuestro procer de la sociología ni lerdo ni perezoso, no se hace esperar y retruca arteramente: -Que me digas una cosa así es un verdadero genocidio contaminante de ultraderecha hacia especies en vías de extinción de tu parte...
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