La provincia de Buenos Aires, in memoriam

 




¿Por quién votaba Beethoven?¿A quién apoyaba políticamente Goethe?¿Estaban más por Churchill o por Chamberlain Los Beatles?¿Newton era opositor?¿Leonardo Da Vinci estaba a favor de tal ley?

El kirchnerismo, que es, como su nombre lo indica, un apellido de un ignoto gobernador santacruceño, le robó los trapos a la izquierda y no solo instrumentalizó la causa de los DDHH que, si fuera por el peronismo de Luder era una consensuada amnistía y fue por Menem un indulto. Con ello el robó un maniqueísmo binario panfletario, el de defender a Stalin porque denunciar que estaba asesinando a más del doble de gente que Hitler era hacerle el juego a la derecha. Así, no existe el juicio directo a la obra de arte: antes de saber si Mozart es bueno o malo debemos saber qué opina de Clarín, Shell, Mirtha Legrand, Bergoglio o Bush.
Los lógicos llamarían a esto falacia ad hominem, pero Cristina creó el complemento: falacia ad merum apoliticus. Si es un genio pero se opone a Cristina es antipueblo, antipibes. Y seguir a Cristina es seguir a alguien que nos dijo que Scioli es un salame acomodaticio y que por favor lo votemos, que Bergoglio es el chupacirios conservador y el gran Papa argentino, que la Argentina no está madura para el aborto y que con Alberto terminamos con el patriarcado. Es la mujer que da un homenaje lloroso al mismo Alfonsín al que le negó el permiso de hacer un acto radical para homenajear a Balbín.
Si alguien es peronista en el sentido de seguir a Perón puede confundirse menos. Un Perón que huye en el medio paraguayo asegurando que pudo haber sido el primer Fidel pero quiso evitar un baño de sangre, nunca dijo que Braden era un hijo de mil putas y al día siguiente que lo votemos.
Perón fue hábil con su muñeca y su cintura y convenciéndonos no de que Stravinsky sino la CGT es la mejor música, pero conservaba cierta coherencia. Cristina tiene algo insólitamente aún menos democrático y más personalista. Por rupturista. Fue Néstor el transversal que negociaba a la antigua usanza sin dejar de manifestarse como de una ética impoluta, pensamos, pero Néstor, acaso queriendo honrar un ideal totalitarista de su esposa dio su vida y Cristina, pragmática, vive.
¿Cómo alguien que nos dijo que votemos al golpeador Alberto, al ubicuo Scioli no nos dice que votemos a un hombre nada corrupto, muy convencido como Axel?
Me desilusiona por partida doble. Porque si quiero admirar a Cristina por intransigente ¿por qué no le puso una bomba a Clarín como Perón a La Prensa?. Y si la quiero admirar por estratega ¿cuál es la estrategia de mandar a pegarle al último bastión de votos peronistas?. Un último bastión que por primera vez en la historia parece prescindible. El gran Buenos Aires nunca no fue imprescindible. Solo con la victoria K sobre Duhalde en el Conurbano existió el kirchnerismo, solo con la victoria de Graciela existió la Alianza, solo con Vidal convenciendo al mundo de que la "morsa" Fernández era narco ganó Macri. Milei puede ser reelecto por inédita primera vez en la historia de la política argentina perdiendo La Matanza y mandando a la remilputaquelosconcha parió a todos los bonaerenses.
Y la Provincia de Buenos Aires ciertamente está mostrando señales de que frente a la crisis decide el suicidio adolescente que no se está publicando para no fomentarlo.
Un suicidio adolescente del Conurbano mucho más masivo entre varones que en mujeres, dato que el feminismo emponderado computará como resiliencia y el machorulismo como modos tibios de tratar de matarse porque ni eso saben hacer.
Argentina no es un país.
Los argentinos podrán hacer turismo por Miami y Europa.
Pero Argentina es un turismo europeo y yankee ante unas tierras increíblemente fértiles que jamás logró tener dirigentes proteccionistas

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