La vida: MIRALA HASTA QUE TE GUSTE


 Orson Wells, es considerado el autor de la mejor película de la historia, "El Ciudadano".

La vi, no me gustó, se lo dije a Sergio Wolff, crítico de cine que admiré y me contestó: -MIRALA HASTA QUE TE GUSTE.

En ese momento solo pensaba en cine, pero porque el cine era lo que me permitía enseñarme qué era el amor.

La idea de "mirala hasta que te guste" me parece un mandala. 

Hace poco un alumno mío deprimido me dijo que fue maltratado por una colega en un colegio prestigioso y que un cura le dijo: -no dejes que se limpie su sangre menstrual en vos.

No creo que haya nadie más misógino que un cura capaz  de una metáfora tan prodigiosa: la sangre suele pasar por metáfora de corazón y huevos y hablamos aquí, empero, de una sangre sin sangre que es basura.

Su emisión radial de "La guerra de los mundos" que Spielberg va a llevar al cine y leyendo a un pariente, va  impresionmar hasta a Charly García. Goethe hizo con "Werther" que se suicidaran doscientas personas, Sarlo dijo que Eva fue eficaz porque era pésima actriz de radionovela.

El primer cine mostrando un tren a punto de atropellarte de los Hermanos Lumiere, no se comparó a esta impostura: no porque fuera brillante. Es como cuando Florencia Peña anunció la muerte del padre de Messi. Nada había de innovación: simplemente una fuente considerada verosímil del lenguaje era traicionada en su pacto de lectura, como cuando Manuel Puig cuenta todos los chismes de su tierra natal y es nombrado persona non grata.

La más famosa de las imposturas intelectuales es "Pierre Menard" aunque antes tuvimos a César Tiempo con "Versos a una puta polaca", con multitudes queriendo redimir a esa inventada polaca y ofrecerle matrimonio.Es claro que tuvo antecedentes: un escocés ignoto inventó a Ossian, el gran poeta oriental , que inspiró a Goethe.  Luego vino "Zelig" de Woody, cuya admiración hacia Wells se evidencia en "Manhattan Murder Mistery" 

Borges consideró pésima a "Citizen Kane" y Orson Wells dijo que esa opinión adversa era la opinión de un ciego. A su vez, Orson Wells consideró pésimo a Woody Allen, negación muy solitaria y solo acompañada acaso por Bob Dylan. 

Es más fácil encontrar detractores de Freud y de Borges.

Orson Wells, si fuera nuestra obligación definirlo, es como Keneth Branagh un animal shakespeareriano.

Ningún "Othello" es superior al suyo, aunque para financiarlo tuviera que actuar de cualquier cosa-con su inmenso talento actoral nunca del todo completamente explotado, por no hablar de su talento para el dibujo.

De modo que encontramos en Orson Wells el segundo gol de Maradona a los ingleses y al mismo tiempo la pobreza incomprendida del genio de Van Gogh.

Chaplin le dijo que iba a filmar la historia de Landru, Monsier Verdoux y Orson accedió:-te cedo los derechos si ponés en los créditos "basado en una idea de Orson Wells".

Chaplin, megalómano y narcisista trata de no nombrarlo y pierde un juicio millonario, para felicidad de muchos que lo conocían de cerca y lo consideraban de una mezquindad ajena a toda grandeza artísticas (Groucho y Buster Keaton entre ellos).

Hay en la historia pocos juicios semejantes: el que Julio Cortazar por "Blow up" le gana a Michelangelo Antonioni, completamente desproporcionado en comparación con "Lejana" plagiada por "La otra vida de Veronika" de Kieslowski.

Es mero biografismo hablar de su gordura: como la del intermintente Maradona y el envanecimiento de Gardel y Lanata y Oscar Wilde.

El cine no es solo el séptimo arte. Es el arte que permite cosas que otros no. La escultura no permitiría que Miguel Ángel o Praxísteles o Rodin terminen sin financiamiento.

Quien no admire los films específicos realizados por Orson Wells no necesita amar sus películas: necesita ver el inédito montaje, el inédito sonido.

Su talento, como el de Lorca, no limita a lo que meramente llegó a realizar.

Su influencia para permitir el cine de los setenta es un prodigio de innovación técnica.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Baco polaco", lo nuevo de Kartun

Lacán, terapeuta de Barthes

Martin Pugliese EL PRÓCER DEL STANDUP