Bond es tan reanimante como su parodia


 Creado por Mel Brooks, Maxwell Smart es una de las tantísimas parodias a James Bond.

La carrera de Woody empezó con una "What new, Pussycat?", nombre que nos recuerda a una olvidada muestra de su virtuosísimo humorístico: limitarse a subtitular delirantemente un film japonés (What's new, Tiger Lily?).
El film se convirtió en su momento, a pesar de que Warren Beatty se retiró de la producción y actuación en la comedia más taquillera de la historia, con Peter O'Toole, Peter Sellers, abundancia de gags y de chicas hot.
No es a mi juicio la mejor de todas las sátiras a las películas de Bond, que en mi opinión y ante mis ojos, sigue siendo el Belmondo dirigido por Philippe de Brocca, "El magnifico".
Aunque la competencia es muy dura porque hacer devenir al infalibe agente un torpe suertudo funciona siempre: con Peter Sellers como Clouseau, con Steve Martin como Clouseau, con Mr. Dean como Bond-que había aparecido en una Bond real, "Nunca digas, nunca jamás", la única vez que hubo dos Bond, Roger More en un estreno y Sean Connery en otro y el mayor deslumbre nos lo da "Domino" (Kim Bassinger), con Michael Caine como el Holmes inventado por Watson (Ben Kingsley), con Liam Neeson en manos de Seth MacFarlane, que también triunfa en animación en su parodia (American Dad). Por no hablar de Austin Powers.
Como Olmedo, como Chespirito, el Superagente 86 usaba latiguillos cuya repetición siempre causaba gracia: poniendo estaba la gansa, si no me tienen fe, éramos tan pobres, no hay de qué...so nomás de papá, fue sin querer queriendo, no contaban con mi astucia, mis antenitas de vinilo, no contaban con mi astucia, dicen que estamos locos, Lucas: el viejo truco de, ¿me creería?.
Sin embargo Steve Carrell, de gran parecido físico con Don Adams, encarna aquí al personaje prescindiendo de esas catch phrases.
El hommage no se parece ni a la bomba que desnuda con Vittorio Gassman ni al film que unió al Arnold de "Blanco y negro" (¿de qué estás hablando, Willis?) con consigan al agente Smart/vuélvanse inteligentes.
Es una gran comedia.
Desde el comienzo usa técnicas de chiste diferentes.
Y cuenta con la versión más guapa de la larga historia de despampanantes apariciones en cine de Anne Hathaway.
No quiero spoilear ni hacer larga mi recomendación.
La matriz conceptual gustará a las sociólogas feministas: la 99 es más inteligente que 86, pero deja que parezca que él lleva en el baile.
La familia Broccoli-realmente oriunda de crear la verdura-compró la novela de un ex agente, Ian Fleming, que tomó el nombre de un ornitólogo para crear un superhéroe sin superpoderes pero con audacia y carisma, que todos amaron. Spielberg considera que la mayor frustración de su vida es que no lo quisieran nunca como director de una película de James Bond. Sam Mendez, si hemos de nombrar a un gran director, pudo. En "Con la muerte en los talones", Hitchcock no logra que Cary Grant no parezca Bond. Tom Cruise, desplegó con "Misión Imposible", no una imitación estricta, pero sí una adrenalina y un ideal del yo harto semejantes. Spielberg creó a su vez "Indiana Jones", que no es un agente inglés, es cierto, pero transita peripecias internacionales espectaculares sospechosamente parecidas.
Aquiles es el héroe valiente y noble, Ulises el héroe astuto: simétricamente Bond es el langa infalible y la parodia de Bond el consuelo y sentido de realidad de los nerds enamoradizos.
El diario cordobés "La voz del interior" presenta siempre dos horóscopos: el que corresponde al deportista y el que corresponde al artista, una separación de aguas comparable al erizo y al zorro, a lo apolíneo y lo dionisíaco, a Bilardo y Menotti.
Está en "Netflix", no tiene desperdicios y sería para "alquilar balcones" si mirásemos en esta época algún día fuera de casa...

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