Jennifer López: -SI LLEGUÉ A LO QUE LLEGUÉ ES PORQUE TUVE UN CULO BÁRBARO




 "Office Romance" es el regreso de JLo a sus 56 a la comedia romántica, donde su esteatopigia brilla mucho más que en sus intentos de hacer films de acción.

Pese a que fue vapuleada por la crítica, yo se las recomendaría.
Hay mucha propaganda genital para proteger a la estrella.
El partenaire británico le estrecha la mano y ella mira abajo horrorizada y le pide que se retire.
Como vengo de ver pésimas comedias alemanas que como no saben hacer humor, creen que poner algo prohibido alcanza, temí que el héroe se hubiera defecado. Pero se trataba de una erección masiva.
Constituye un acierto procurar un contrapunto entre códigos culturales británicos y norteamericanos y que todo el film sea reticente, austero, lento y sutil a la manera inglesa.
No estamos en presencia de una gran película, pero sí de una feel-good movie que puede reanimar tanto a hombres como a mujeres.
El western no suele gustarle a las mujeres: porque es épico y antisentimental.
James Bond está mucho más cerca de las novelas del corazón.
Coincido con la crítica en que la escena del nacimiento en la que vemos al bebé a punto de salir roza el pésimo gusto.
Y que la hermana del protagonista, presa por asesinar a su esposo, no debería caernos fantástico.
Pero no deja de tener la tesitura narratológica de una Bildungsroman: él aprende a exteriorizar sus emociones, ella a enfrentar a su padre.
Jennifer López ha cambiado el paradima norteamericano de fantasía sexual reivindicando el cuerpo latino.
Marilyn desplazó la preferencia por las piernas al pecho: Jennifer López ha reivindicado el culo.
Que sepa bailar bárbaro, cantar armoniosamente, actuar creíblemente, suele ser soslayado por algo que escandalizaría a la Escuela Psicológica de la Gestalt, porque en el caso de JLo, la parte parece más que el todo.
Sabemos que Ben Afflek se divorció recientemente de ella, que en el contrato premarital exigió un mínimo de tres coitos semanales y vimos al pobre de Ben con ojeras y agotado, pero aquí Jen logra hacernos creer que es una virginal evitadora de encuentros sexuales.
Lo logra porque es el ideal de los virgos. Nos gustaría vernos así: esplendorosamente sexies pero selectivos, mientras seguimos leyendo a Borges y haciendo cosas más elevadas.
En este film su padre la llama "gordita", en el que pelea contra Jane Fonda-inminente suegra-directamente es una proleta arribista inútil.
Siempre que un todopoderoso encarna el papel de antihéroe lo amamos. Woody Allen es un gran ejemplo. Belmondo , haciendo de torpe, es otro. Le entregamos nuestro yo y nos identificamos pero si el que hiciera de antihéroe fuera el hijo de Porcel o cualquier auténtico pelotudo, vomitaríamos.
Paisajes paradisíacos, comida deliciosa, dulzuras deleitables de hermosura cariñosa acarician los ojos al ver este film.
Y para el humorista, como me complace autopercibirme, no faltan gemas.
JLO convoca a su abogado tras la increíble escena de la erección masiva y le pide empezar una etapa nueva de trabajo en conjunto.
Él se disculpa y ella le dice "está olvidado, todo bien, quedate tranca". Pero elige palabras desafortunadas: -I put it behind of me.
Entendemos que colocó esa inverosímil erección en su inverosímil trasero y celebramos más que la existencia robaalientos de playas idílicas, la de la ironía: la de decir algo en un sentido y que a la vez sea elocuente en el sentido contrario.
El aprendizaje del inglés reticente para abrirse y ser extrovertido no es poco lúcido: se pasa varios pueblos y dice inaceptables términos soeces.
La mano derecha de JLo que se presenta a trabajar incluso embarazada de 9 meses e incluso al día siguiente de dar a luz, pelea verbalmente con el héroe anticipándose a sus insultos y diciendo muchos brillantes.
Hay un abogado despedido que abraza su íntima vocación de vender comida en la calle y le recomienda a la heroína escuchar la voz interior.
Es un destello de sentimentalismo junto a la conferencia de prensa final. Todo el resto es en sordina, emoción contenida, meta inhibida.
Muy disfrutable, a mi juicio.
Se suele admirar a Audrey, que solo podía hacer de inocente y a Marilyn, que solo podía hacer de vamp. A Marlene, que le debe todo a la iluminación de Joseph von Stroheim.
Jennifer Lopez puede hacer de madama de burdel y puta de Babilonia tan bien como de gacela de porcelana asustadiza.
Decir que no es dúctil es como decir que Maradona solo sabe jugar de diez y al fútbol.
Porque amamos el estereotipo y cuando aparece alguien que lo supera creemos que no está a la altura, en lugar de sacarnos el sombrero.
Maradona jugó al golf, al papi-fútbol, cantó, condujo y diegoarmandomaradonizó con su ángel cada cosa que hizo en tal medida que lo vemos limitado y no infinito.
Jénnifer López pudo limitarse a ser la nueva Scarlett Johannson y Pamela Anderson para la fantasía sexual como diosa de la promesa sexual, pudo limitarse a ser la nueva Debora Kerr como diosa de la comedia romántica, pudo limitarse a ser la nueva diosa del pop como Madonna pero hizo algo más feminista que Jesús, ese predicador que llegó a la instancia de que Dios se haga hombre: que se haga mujer...

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