Me metí en Tinder pese a estar sin un mango y vi a una piba diciendo que buscaba a un hombre monacal. Como lo mío oscila entre ser trapito y monje trapense, la contacté. Resultó que quiere viajar a Mónaco...
Woody Allen ha hecho grandes películas, así como Borges ha escrito grandes cuentos.
Reducir a Woody Allen a escritor y director y en muchos casos actor es como reducir a Borges a mero redactor, olvidando su genio como traductor, como crítico y como corrector, así como admirar a Charly García como compositor es obliterar su genio como versionista
.
Como Serrat fagocitándose a Sabina y Madonna asimilando y anulando a Britney con un beso en la boca, Woody incorporó a sus comedias a Larry David-rival peligroso-, a Roberto Benigni-sentimental católico eficaz pero nada rival, ungiendo a Sharon Stone, Leonardo Di Caprio, Stallone, Chalamet, Scarlett, Diane, haciendo que actúen para él CK Louis y Carla Bruni.
¿Por qué nunca convocó a Sacha Baron Cohen?
Es evidente que nadie se pregunta por qué nunca convocó a Jim Carrey.
Woody Allen es como Spinetta.
Cuando El Flaco ganó el Gardel de Oro y le dijeron que era el ejemplo de todos preguntó indignado quién rábanos trataba de hacer algo remotamente parecido.
La ciencia admira a Stephen Hawkins pero si nunca hubiera nacido Stephen Hawkings seguramente Maldacena llegaría a sus conclusiones.
Yo admiro a Woody Allen porque también lo admiraron mis ídolos Groucho y Billy Wilder.
Harold Bloom encuentra en Shakespeare la fuente eterna de Freud y lo erige a centro del cánon.
Woody Allen es nuestro Shakespeare, conocedor de Freud.
Admiro a Martin Amis, a Murakami, a Houllebecq y a Julian Barnes.
Mi contemporáno predilecto es un israelí, Etgar Keret pero Nick Hornby me parece un genio.
Woody es como la novia que me dejó estando re fuerte.
¿Por qué renunció a hacer porno con esas tetas?
Muy pronto va a morir, es uno de los últimos referentes amados de mi juventud que no ha muerto.
Tal vez no plasmó en sus films toda la medida de su genialidad.
Como docente desearía que se lo emule por su amplia curiosidad intelectual, por cómo sus lecturas enriquecieron su obra.
Odiamos a Trump, odiamos a Wilson, odiamos a Nixon.
Pero seguimos queriendo que EEUU sea el líder del mundo, ya probó El Imperio Romano y Napoleón y España y no tenemos nada contra China, salvo un sentido del humor que es el sentido del sentido...
"¡Esto es guerra!" es una comedia que dan en Netflix, cuyo abono no depende de cuánto vea, de modo que me sorprende que me resulte una experiencia penosa, peor que estar en Constitución y me roben el celular, dado que no tuve que pagar una entrada al cine para padecerla.
El elenco es bueno.
Parece "La Intrusa" con "Legalmente rubia".
El argumento consiste en dos agentes secretos compitiendo por esta dollypartonish simpatía, espiándose y saboteándose para quedarse con ella.
Y la idea es bastante buena.
Se me ocurrían millones de buenas ramificaciones, desde todas las estrictamente policiales, hasta las románticas.
Tampoco puedo quejarme de que sea machista, al contrario.
Los dos machos juegan a odiarse sin poner jamás en tela de juicio que ella pruebe con los dos, empoderada.
Sería políticamente incorrecto que los protagonistas concluyan que es una vaciladora inaceptable y ambos la larguen, pero sería una mejor película.
Aunque, se me podría argumentar, no criticarla podría ser considerado patriarcal: ella es una cosa, un trofeo, no se la juzga moralmente porque tampoco se juzga moralmente a un relámpago.
Es difícil hacer buenos films, pero en este caso era sorprendentemente difícil arruinar una premisa inicial tan prometedora.
Estoy hasta casi tentado de decir que es de un talento superior haberlo conseguido.
Hay diálogos chispeantes, escenas de acción estremecedoras, buenas actuaciones y estamos hablando de personas tan sexies que esta queja es un lujo comparado con lo mal que se viste, lo mal que se peina, lo mal que se mantiene cada persona con la que compartimos el tranporte público.
¿Cómo logra ser tan mala?
No es por un mensaje moral.
No hay mensaje alguno.
Quizá el problema descanse en que no hay villano.
Vamos a ver una película mainstream pasatista para distraernos porque nuestra vidita está llena de villanos.
Nuestro jefe.
Nuestros amigos resentidos envidiosos.
Nuestros clientes que nos piden rebaja.
Nuestros padres o nuestros hijos a los que decepcionamos.
Todos aquellos a los que les duelen nuestras victorias y todos aquellos a quienes les parecen injustas nuestras conquistas.
Acá no.
Los protagonistas son tres Jesucristos.
Queremos drama en el teatro: nudo, conflicto y desenlace.
Tenemos drama en la Argentina de Milei y tres crybabies esplendorosos en esta película inverosímil, triunfando siempre de una u otra manera, siendo buenos perdedores, llenos de glamour y con sus white trash leves preocupaciones.
Esta película podría haber sido excelente.
Celebremos que es pésima.
Celebremos que nos pone los pies en la tierra y nos obliga a recordar que solo la anestesia para caballos podría hacernos olvidar el sórdido mundo en el que vivimos...
"Wild Target" es mala porque es normal que la inmensa mayoría de películas lo sean. Si fuera fácil hacer una buena película...bueno...iba a decir que yo haría una, pero como vos y tu tía también harían una, posiblemente tendría que seguir laburando de lo mío.
Cuesta definir por qué es mala.
Mi intuición es que Emily Blunt tiene que hacer de una mujer increíblemente sexy, que no lo es.
Eva Green lo es.
Argentina está en una situación económica en la que no me conviene pelearme con nadie pero ha habido films comparables a este en el sentido de que la protagonista tiene que ser infartantemente sexy y la protagoniza Julieta Diaz.
No es malo el guión.
En el sentido en el que "Pedro Páramo" de buenas a primeras nos dice que no esperemos realismo y nos entreguemos a otra propuesta.
Y la idea de que el protagonista, un asesino a sueldo que debe estar a la altura de la dinastía familiar, de pronto sucumba ante el amor, no es idiota. Etgar Keret hizo de esa idea, acaso su mejor cuento.
Por un momento temí estar siendo un chinchudo cascarrabias porque no me adapto a comer las semillas que mi nutricionista me prescribe.
Pero hay unanimidad: la crítica le bajó el pulgar.
Soy inteligente, inventivo, me obsesiono con las cosas y con el tiempo salgo con la solución: en poco tiempo, les prometo, voy a entender por qué exactamente les recomiendo muchísimo no verla.
Nueva entrevista en un colegio.
La que me toma la entrevista dice, la muy cajetuda, que tengo fama de malhablado y ostentar un vocabulario soez que va a contrapelo de los valores que transmite la institución.
Le pregunto de qué valores estamos hablando porque por cinco millones de pesos puedo hablar como Teté Custarot, pero por menos que eso, que no sea secaconcha.
Me aclara que además le preocupa sobremanera que si bien soy un profesor muy querido se dice que peco de ser demasiado laxo.
Llevo su mano a mi entrepierna para que compruebe si soy laxo.
Felicítenme: me acaban de nombrar como nuevo director
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