pOR UN FRACASO, BOSTEROS


 Hay muy pocos casos en los que una remake es mejor que la original y muchísimos menos casos de que el mismo guionista y director intervenga creativa y decisivamente en una remake.

Más allá de que Billy Wilder rehizo en Hollywood pecados veniales de su juventud, pero realmente con cambios radicales, solo recuerdo en este momento a la que considero la más perfecta comedia romántica de la historia, "Algo para recordar", cuya segunda versión, hecha por el mismo Leo MacCarey en Cinesmascope con Debora Kerr y Cary Grant, deslumbra, conmueve, emociona y erotiza y a Hitchcock con Doris Day y James Steward superando la primera "El hombre que sabía demasiado" (ni "Rebecca" ni la "Psicosis" de Gus Van Sant valen un vintén).
Todas las "The front page" son buenas, todas las "Heredarás el viento", la segunda "Cat people" es malaza pero Natassja Kinski se come la película casi tanto como nos la querríamos comer a ella.
Sergio Leone plagiando a Kurozawa lo supera.
Robin Williams no hace mejor que los franceses "La jaula de las locas", ni Tom Selleck mejor que Belmondo "Mi testigo favorito", ni Billy Cristal supera a Depardeu en "Los fugitivos", ni Richard Pryor a Pierre Richard en "El juguete" por no hablar del genial Fernando Trueba con "El gemelo".
David Niven, considerado para ser el primer Bond y Marlon Brando, considerado el mejor actor de la historia son peores en la primera versión de "Dirty rotten scoundrells" que Steve Martin y Michael Caine.
Es de deplorar que "La cigarra no es un bicho" no haya interesado a un Hollywood cuyas pésimas remakes de "Nueve Reinas" y "El secreto de sus ojos" son todo su saludo a Argentina, además de la del nazi del film que ahora me ocupa.
Nora Efron en "Tienes un E-mail" no supera "The shop around the corner" de Lubitsch, ni Irene Jacob con Lawrence Fishburne le tocan la orla del vestido al "Othello" de Laurence Olivier o al de Orson Wells.
Podemos discutir si Bruno Ganz e Isabelle Adjani dirigidos por Herzog superan el "Nosferatu" de Fritz Lang.
O si el Batman de Nolan reduce al de Tim Burton al estatuto del defensor de Boca Figal.
"Las amistades peligrosas" de Stephen Frears es igual de admirable que "Valmont" de Milos Forman.
"El color del dinero" de Scorsesse es mejor que "El jugador" en la que Paul Newman hace el papel que hará Tom Cruise, así como la segunda "Cabo de miedo" supera a la primera.
Todas las "Romeo y Julieta" son buenas y también todas las adaptaciones de "Romeo y Julieta": las dos "West Side Story".
Todas las "Hamlet" son buenas, la de Mel Gibson, la de Kenneth Branagh, "El rey león".
Todas las "King Lear" son espectaculares, incluyendo "Ran" y "El vestidor": todas las "Ricardo III" son majestuosas incluyendo "Looking for Richard the Third" de Al Pacino y Ian MacKellen haciendo de Hitler, sin nafta en el jeep y pidiendo un caballo a cambio de su reino.
Spielberg y Los Hermanos Marx y Woody reincidieron en sus fantasmas y obsesiones pero sería injusto considerar remakes a "Encuentros cercanos" y "El día de la revelación" o a "Crímenes y pecados" y "Match Point" con "El secreto de Cassandra".
Oscar Martinez y Rodrigo Bueno hicieron una versión argentina de "Amigos inseparables" que nada tiene que envidiarle a la genialidad francesa original.
"Crimen por muerte" y "Los siete sospechosos" son ambas igual de excelentes.
"El quinteto de la muerte" de Peter Sellers le desfragmenta el upite al de Tom Hanks, que desluce al hermano Coen.
Belmondo deja sin aliento a Richard Gere.
La ópera "Cándido" de Leonard Bernstein no le llega a los talones a Voltaire, pero uno estaría tentado de cometer la herejía de decir que el musical "Los Miserables" es mejor que Victor Hugo.
Aunque podrían incrustarse en la serie "Los Simuladores" de Damián Scifrón, es un sacrilegio comparar "La camarera del Titanic" con "La vida es bella" con "Goodbye, Lenin".
Quiero recomendar como asombrosamente mejor que la primera, inexplicablemente mejor que la primera, la última "Los productores", que está en Netflix y cuenta con un elenco adorable, un Will Ferrer perfecto, una Uma Thurman que nos hace amar la empanada de umita, un crescendo que erige la gloria de la euforia del musical partiendo de recitativos enunciados sin virtuosismo lírico y la escisión prodigiosa sentimental de mostrar hitlerismo con otra emoción permitiéndonos reír-algo que solo sabe hacer mejor Etgar Keret.
Mel Brooks maneja el ritmo de la percusión mejor que Ruben Rada y el álgebra de la técnica de la ironía simétrica y congruente mejor que Euler, Kantor y Gödel on speed.
Arranca con la vindicación del chiste que hizo al más refinado reggiseur europeo parecer soez: -Le hace a Shakespeare lo que Hitler a Polonia .
Sigue con la Sublimierung del piropo guarango:"entregá ese agujero negro a nuestra Vïa Láctea, mamaza", que deviene canción y lección de vida: si lo tenés, mostralo. La timidez y la modestia son defectos.
Karina Olga Jelinek le ganó un juicio a Roberto Pettinato quien hizo público su segundo nombre, que ella odiaba.
Lanata advirtió que Cristina Elisabet Kirchner, a su vez y por su parte, detestaba el suyo propio y nos lo refregó en la cara.
Mel Brooks nos asegura que Hitler, por tener un linaje oriundo de la realeza, se llamaba Adolf Elizabeth Hitler.
Todo porque el lema del musical de Broadway es mantener todo liviano, vertiginoso, trepidante, gracioso y alegre: KEEP IT GAY, KEEP IT GAY, KEEP IT GAY

 
 
del autor
Yyy pero no esta dick shawn
  • Responder
  • Ocultar
  •  
     
    del autor
    El color del dinero es una secuela, no una remake
  • Responder
  • Ocultar
  • Comentarios

    Entradas populares de este blog

    "Baco polaco", lo nuevo de Kartun

    Lacán, terapeuta de Barthes

    Martin Pugliese EL PRÓCER DEL STANDUP