Extraño mucho a mis muertos. Pero si vivieran querrían ver "Mis muertos tristes". Pensar eso me consuela, mejor que hayan muerto.
Quizá lo que más nos duela cuando nuestra esposa nos critica, no sea que reabra la herida de nuestro padre negándonos su aprobación, sino una pura furia previa que hace que nos critique nuestras virtudes.
Es lo que pasó con la talentosísima Elaine May.
"Ishtar" es un película genial.
Nos muestra a un dúo de músicos fracasados y hay que tener talento para hacer canciones tan malas.
Nunca estuvo más cautivante Isabelle Adjani.
Quien no tenga plata para conseguir Viagra puede ver su escena con Dustin, pelando tetas o su escena con Warren, agarrándoselas.
Solo hubo un caso peor en la historia de Hollywood, de genialidad fracasada, con Preston Sturges.
Elaine fue inmediatamente contratada por Woody.
Y no padeció hambre, ni cárcel, ni exoneración.
Pese a lo cual, cuesta entender que no se la reivindique.
Porque el fracaso de Van Gogh en vida hoy es restauración millonaria.
Elaine May no va a ser restaurada millonariamente.
Tuvo una visión creativa que exploraba el fracaso.
El cine, tan cruel, no le resultó taquillero.
Hasta la ulterior "The Nanny" brilla en esta comedia.
¿Habrá reconocimiento tras la chatura de la I.A a la originalidad?
Muy pocos humanos se atrevieron a caminar a la par de lo onírico, contrario al reglado mundo del trabajo.
No sabemos si el arte es escapismo, descontractura, vaticinio.
Sabemos que solo lo pueden hacer artistas.
Mientras que a la gran ciencia la puede hacer cualquiera...
Minuto 1: 18, Fito habla de los opiáceos:
Nadie que me conozca puede creer que admiro a Fito. https://www.youtube.com/watch?v=1Uajyxh2WbE
Pero resulta interesante qué droga estimuló a qué artista.
No podemos ver un cuadro de Dalí sin advertir el L.S.D.
Balzac tomaba 14 tazas de café diarias.
Es inimaginable Charly García y Stevenson y Fogwil y Freddie Mercury sin cocaína.
Así como no hay Joyce, Hemingway, Bukowski, su odiado Faulkner, Conrad, Oscar Wilde o Deleuze sin alcohol.
Borges probó la cocaína y consumió basante alcohol, llegando a la conclusión de que la cocaína era menos estimulante que la pastilla de menta.
El alcohol, en cambio, no le pareció tan mal, hasta que oyó mientras bebía un cognac que alguien decía "ahí está el borracho de Borges" y lo dejó por orgullo o por vergüenza.
Freud ha sido disminiuido y calumniado por pensar que la cocaína era el placebo. Ante las muerte de Fliess, la dejó.
Antonio Escahotado es el único intelectual, más allá del Huxley de "Las puertas de la percepción" que da nombre a la banda de Jim Morrison, en defender las drogas.
Las defiende hasta un punto indefendible, no solo por la DEA, sino por el sentido común. Dice que no existe la adicción.
A sus antípodas imagino que podría defenderse una defensa de la adicción pero sin drogas. De niño, tenía sal gruesa en los bolsillos y la consumía y mi hijo, Ezequiel, fue adicto al limón.
Tal vez Eva probó la manzana porque sí o sí precisábamos un pasado a idealizar.
Tal vez, sí o sí necesitamos tomar de talismán una sustancia, un alimento, un fetiche.
Sé que muchos alemanes no pudieron decirme que me querían sin haber tomado cerveza.
El drogón busca un Dios en su sustancia: el sensato ve en la droga el pretexto.
Las drogas verdaderas son lo opuesto a encontrarse consigo mismo.
Son objetivas, como la ciencia y no subjetivas como el arte.
Todo fumador de marihuana experimenta una alucinación igual,
igualmente insular, aislatoria, en la que cree ver la verdad revelada mientras cree estar atento y está hecho un boludo.
Pocas cosas no ha logrado prohibir la más sagaz civilización: una es la prostitución.
Otra es la droga.
Si estableciéramos una ley seca o incendiéramos todos los campos de amapola, etcétera, la gente se drogaría con jarabes, alcohol para lavarse los dientes o cáscara de banana.
Si tirásemos una bomba atómica a las villas miserias, no solucionaríamos la pobreza.
El progre le pregunta al drogadicto qué vacío evade y pretende llenar.
El drogadicto se ríe de la pregunta, porque el progre desde su moral kantiana ignora el placer, al igual que con las trabajadoras sexuales.
Tengo un alumno mendocino que me dijo que hay dos cosas que nunca va a probar: las drogas y los travestis.
Le pregunté ¿por qué las travestis? porque la afirmación sonaba al sarcasmo judío en la era nazi "la culpa de todo la tienen los judíos y los ciclistas".
Me dijo que tanto las drogas como los travestis son un camino de ida: una vez que uno prueba, deleitado nunca regresa.
Convine en que las drogas acortan la vida, devienen a todo cerebro egoísta, adicto a discapacitarse y son el mal. Pero no entendía la articulación con las travestis.
Si uno ha sido educado, como es mi caso, por Monseñor Laguna, nunca podría sentir deseo hacia un trava.
Ahora bien, si se lograse trascender esa homofóbica barrera y cambiar el sepultamiento del complejo de Edipo que nos condenó a que las estúpidas mujeres sean las que tengan que gustarnos ¿qué hay de insano?
Me dijo que son carísimas.
Mi primera rejuvenecedora experiencia como coordinador de la mesa de alemán para Speak Easy:
Ni bien arribo, me recibe la organizadora, me dice que me va a traer un jenga para que juguemos al jenga en alemán, pero que ahora lo están usando en portugués. Le digo que no se preocupe, que conozco muchos juegos para romper el hielo y preguntas disparadoras y me dice que, claro, que cierto, que yo era profe. Y pregunta hace cuánto lo soy.
Le digo que empecé como suplente a los 17 en el Burmeister y ahora tengo cincuenta. Me mira asombrada y me dice que no puede creer que yo tenga cincuenta, que ella me daba diez años menos.
Como efectivamente fui bronceado, afeitado, con mi mejor ropa lavada y planchada y perfumado, ni se me ocurrió que así se trata a todo turista en el mundo de la hotelería, sino que realmente creí que me lo estaba diciendo a mí.
Así que entré a hablar con un inglés que estudió cinco años en Oxford para ser quiropráctico, pero no quiso ejercer: -es una ambiente que te la baja, están todos constantemente doloridos...por eso, Martín, es que yo me paso medio año en Australia como guardavidas porque, me gustaría que escuches mi consejo: HAY QUE PRIORIZAR LA FELICIDAD POR SOBRE EL DINERO. Yo lo miré como diciendo "la única razón por la que estoy acá es porque me prometieron que si me fumaba a gente que no sabe de lo que habla por espacio de dos horas, me regalaban una cena, la única comida que voy a haber tenido sólida en el día, al final parece que no te dejan elegir y son dos panchos-le podés poner lluvia de papas, eso sí y llegué a esta fabulosa situación financiera PRECISAMENTE por haber priorizado la felicidad por sobre el dinero...Está claro que haber llevado este traje a la tintorería para venir y parecer Manuelita después de la tintorería de París, planchada con barniz, no se amortiza con lo que en cualquier kiosko se pagan dos superpanchos, calculale cuatro mil quinientos pesos, pero me consuelo pensando que me pagaron en este hotel de ricachones lo que cobran los panchos acá.
El inglés me preguntó qué edad tengo.
Esto me llena de satisfacción, porque si me preguntan cuánto gano y me contestan "yo creía que ganabas diez veces más", cuántó cojo, etc, es para llorar, pero hoy vengo matando y seguro que no va a poder creer con este cutis que tenga cincuenta.
-Fünfzig-le digo
En alemán, sobre todo para quien no sabe una goma de alemán, como este buen señor, es posible equivocar 50 con 15, como en inglés fifty con fifteen.
De modo que se produce un extático silencio en el que no solo advierto que la cifra del medio siglo para esta cara bonita le parece imposible, sino que hasta está llegando a razonar si no estaré más cerca de los quince.
Mi traje prestado de La Cenicienta, que solo va a aguantar la faja hasta medianoche, casi estalla, mi pecho se infló de orgullo y yo estaba ancho así.
Entonces fue cuando se me vino la noche, a cada Cenicienta le llega su medianoche y decidió preguntarme qué edad tiene mi hijo.
-Fünfzehn-le expliqué, que es quince.
El estupor y el silencio sepulcral, el ceñudo rostro reflexionando acerca del verdadero significado del vocablo, me hizo comprender que se estaba preguntando ahora si yo era capaz de haber tenido un hijo que ya cumplió los cincuenta...

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