Dejemos acá a LO DEJAMOS ACÁ
Muy pocos films se sostienen con un duelo actoral en el que el protagonismo recae fundamentalmente sobre dos únicos personajes.Recomiendo especialmente, entre ellos "El año que viene a la misma hora", dos con Michael Caine, "El detective" con Lawrence Olivier y una caja de sorpresas espectacular con Christopher Reeve.
Voy a elogiar fervientemente la primera media hora que ya vi en Netflix de un film que cuenta con una premisa hermosa. No la quiero spoilear. Se trata de un escritor y un psicólogo y el que en la vida real fuera psiquiatra para convertirse en actor es el que en este caso hace de novelista, si bien en "En terapia" descolló como terapeuta.
Woody en reportajes confesó que tiró muchos guiones sin terminar por no lograr un buen tercer acto.
Bueno, eso es porque Woody vive en la abundancia de su creatividad, acá no hay tanta.
Un primer y segundo acto tan magníficos merecen ser recomendados. No falta humor, el suspenso es perfecto, aquel ideal de la suspensión voluntaria de la incredulidad se da frente a dos imposibles, como los lebreles de plata de la mitología griega, dos infaliblemente imposibles: un psicólogo que hace -y queremos que lo haga-lo que ningún psicólogo tiene permitido hacer ni creería terapéutico-pero aquí sí nos lo parece-y un escritor que, es difícil no spoilear, accede a pensar y a creer de un modo que ningún escritor podría.
Este planteo inicial ya está a la altura de lo mejor de Poe, de Conan Doyle, de Agatha Christie, de Chesterton, de Perry Mason, de Nicholas Blake y de Leroux en materia de misterio.
La voy a seguir viendo. Pero no quiero que lo que Kermode llama la importancia de un final y Daniel Kahneman, peor, que solo juzgamos toda la experiencia por el final, impida elogiar este principio.
Bien escrito, bien actuado, bien dirigido, bien musicalizado.
Y hay que poder hacer esto con la materia deleznable de lo harto trillado. Porque en Buenos Aires no podemos escupir sin darle a cinco psicólogos y a trece escritores frustrados. Ni casi ver teatro o cine sin Darín.
La renovación que implica es muy meritoria.
Estoy inaugurando una nueva forma de crítica de cine: la parcial y fragmentaria.
Vean esta primera hora.
La voy a seguir viendo. Si el final es una chotada, va a parecer que todo lo fue.
Les voy a decir pronto si el final es una chotada, pero si lo es, ver solo la primera hora y cortar ahí para imaginar mejor las posibilidades de continuación no deja de ser un deleite..

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