El teatro en tiempos de reel











 

En España surgió espontáneamente el formato, pueden ver la respectiva charla TED, que rápidamente prendió con emulaciones diversas, como la de Rosario o "Microdosis, ciclo de obras cortas" en Savia Cultural.
La versión más profesional y recomendable es la sita en Serrano 1139 bendecida por los genes y la sonrisa inmensa desde el Cielo del querido Chico Novarro, cuya hija Julieta, dueña de "Microteatro", productora, directora y actriz-contando con la benéfica reverberación histrónica de ese gran actor y profesor de teatro que es su hermano Pablo Novak, familia de artistas como los Mann, los Bach, los hermanos Expósito y los hermanos Discépolo, nos invita al teatro en tiempos del reel: obras de quince minutos de duración, en salas con capacidad para veinte personas, imprimiendo un dinamismo especialmente apto para nuestra atención dispersa actual.
Son realmente adictivas de modo que conviene aprovechar los 3 por 2 y saborear en la barra o en el patio hermoso alguna de las propuestas gastronómicas. Permiten el ingreso con tragos.
Este domingo la temática era el sexo, así que disfruté de una primera obra en la que el diálogo giraba en torno a cómo les fue después de haber abierto la pareja. Un ritmo vertiginoso permitía pasar por todo el abanico de matices de la emoción con rauda sutileza. Esta velocidad no está divorciada del pensamiento revelador, todo lo contrario: a determinados insights solo se llega pensando rápido. Comprendí que el tango bien puede ser un lamento de cornudos, pero que la pareja abierta no es la resignación de cornudos, porque los infieles anhelan el morbo de lo prohibido. Y que abrir la pareja es el salvoconducto ingenioso del conservadurismo monogámico, colonizando alto voltaje erótico ultramar.
La segunda obra, no menos bien actuada, habló de un insólito modo de ironía emocional celebrando un aniversario que usualmente no se celebraría y manifestando el desgaste y las intolerancias diarias a través de una metáfora vitivinícola en vaso plástico. Será elusivo o hermético este comentario, pero es muy difícil si no, no spoilear una obra tan sucinta.
La tercera nos mostraba a una vamp avasalladora enfrentándose a la inesperada firma de un contrato por parte de un joven muy estructurado que quería planificar lo inplanificable. Y allí hubo un momento en que confundió una línea y la suculenta actriz se rió y el fornido actor hizo un chiste y comprendí por qué salimos en plena lluvia y frío a presenciar físicamente "lo que puede un cuerpo" según la frase de Baruj Spinoza que suele citar el inmenso Mauricio Kartun. Ni el gramáfono obliteró la ópera, ni la tv al cine, ni ha muerto el libro, pero ya no buscamos en "Los miserables" la radionovela.
Ya que la temática fue el sexo, metaforicemos así: el cine es el porno, el teatro es el acto sexual.
Una propuesta ágil, entretenida, de todos en primera fila poniendo el cuerpo, para una salida original.
Como estaba tentado de cenar armenio, fue al salir a dos cuadras, a Sarkis, y los de Microteatro me dijeron que me cuidaban la bici.
Lo único que lamenté en toda la deleitable noche fue que había veinte minutos de demora esperando en la puerta para ingresar al restaurante y los tuve que esperar mirándome las arrugas del pantalón cuando con toda esa cantidad de tiempo se podía haber disfrutado de una nueva obra de teatro...

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