¿Por qué el humor inglés es el mejor del mundo?



 Tras el descubrimiento de América, que trajo a España zozobra, inflación y derrota final frente a Gran Bretaña, no cuesta decidir qué pueblo encarna mejor todos los valores e ideales que les queremos inculcar a nuestros hijos.

Göring engañó a Hitler, asegurándole que la Luftwaffe exterminaría a Londres. Parece que algo parecido pasa con el asesor de Trump, a punto de ser despedido, que aseguró que la aventura contra Irán era un picnic.
Sea como fuere, Hitler admiraba al Imperio Británico como sucesor del Imperio Romano, gran recuperador de lo mejor del Helenismo Clásico, que se nutría de...lo que fuere menos judíos.
Sabemos que Shakespeare leyó a Cervantes y trató de imitarlo, sabemos que en todas parte del mundo lo refinado se dice en francés, salvo que Francia no podría sino apelar a una extranjería y considera como al más finísimo pueblo, al español.
Fuera de la literatura, y no me pueden venir a decir que no admiro a Javier Marías ni a Unamuno, el siglo de oro con Quevedo, Gracián, Góngora y Lope escribiendo sonetos ingeniosísimos para putearse y con un solo punto de acuerdo, que Cervantes es subnormal, España manifiesta muy pocos Nóbeles.
El mejor es Santiago Ramón y Cajal.
Quien realmente crea que los españoles son tontos, podría mejor decir que son tozudos, artísticos, poco científicos, apasionados, pero que no llevan menos al extremo las cosas que los alemanes.
Un Buñuel azorado del aplauso de Chaplin en la avant premier de "Un perro andaluz", confiesa que deja caer las piedras que llevaba en el bolsillo para defenderse a lo gallego bruto a pedradas.
No imagino ni en Herzog ni en Fassbinder semejante crudeza.
Lo que siempre me interesó principalísimamente a mí es el humor.
Y nadie puede refutar que no existe mejor humor que el inglés.
A su vez nunca leí a nadie que me pudiera explicar por qué.
Empecemos por la demostración al absurdo. Nadie duda de que nadie tiene menos sentido del humor que Alemania.
Como tuve la desgracia de nacer atado a esa cultura, tuve ocasión de conocer muy a fondo la presunta falta de sentido del humor alemán.
La falta de sentido del humor alemán consiste en un estúpido exceso de sentido del humor alemán.
Si decís que 2+2 son 4, 3 a un alemán ya le parece desopilante.
Hoy di clase a un alumno muy creyente que me dijo que disfruta mucho del teatro porque en cierto sentido es una liturgia. Cuando le repliqué que para un ateo la liturgia en cierto sentido es un teatro, se echó a reír largamente.
Porque fracturé su certeza.
El pueblo alemán que cultiva la inequívoca certidumbre normativa, se descostilla por milimétricas apartaciones a la Ley.
Ahora bien.
Entiendo que los tramposos italianos requieran bombas nucleares para reír y no chasky-booms como los alemanes.
Lo que querría poder explicar es por qué los ingleses hacen el mejor humor del mundo, no siendo menos estreñidos, no sacándose menos el palo del culo, no careciendo de un rigor policíaco internalizado permanente.
La teoría climática de Montesquieu nos obligaría a decir que los mejores humoristas son jamaiquinos y los peores, esquimales.
Los hechos muestran que los mejores humoristas son británicos.
Con pocas excepciones.
España es a veces más graciosa. Su cabezadurismo brutal, sensual, libertino, hedónico, no autoconciente, infantil, va más allá.
¿Es la hipocresía obligatoria inglesa la gran pedagogía de la ironía?
¿Hay algo enormemente articulado, algebraicamente analítico en la cortesía obligatoria permanente que crea antivenenos subconscientes?
Sin duda, Gran Bretaña a nivel discursivo cultiva el eufemismo nada espontáneo, casi como un metanivel del lenguaje verdadero.
A un español, a un norteamericano, a un alemán o un italiano no les parece un gran mito el de denunciar "el rey está desnudo". Son pueblos que dicen que el rey está desnudo, el español de modos bestiales "me suda la polla lo en pelotas que está el Rey", el yanqui "Es moralmente imperativo, por las mujeres y niños que murieron en su nombre, proclamar que el FBI ha confirmado que el Rey carece de ropas", el alemán "¿Qué clase de Rey es esto?", el francés con redundancias, sinónimos y matices "En algún sentido, podría llegar a pensarse, o al menos un ave hermosa, acaso un ruiseñor, pero no sería menos válido si lo pensara un gorrión, a eso de las seis de la tarde de una tarde de primavera, que el Rey, siendo observado en su desnudez infinita en el abismo formidable, no dará un paso atrás a pesar de que le veamos su digno testiculamen, magno y majestático, iluminado desde el Siglo de las Luces, bla, bla".
El italiano: "Oh, mamma, mamma mamma, me bate el corazón, he visto al Rey desnudo, he visto al Rey desnudo".
¿Por qué el inglés, el empirista en filosofía, es el Rey indesnudable del humorismo?
¿Es el culto al ideal del sentido común anudado a un protocolo diplomático obligatorio la íntima doble educación?
No niego que no hay un Moliere inglés, no niego que no hay un Voltaire inglés, no niego que no hay un Heine inglés.
Pero afirmo que pisar Londres es poder decir algo a la manera de Moliere y Heine y que hasta el taxista lo entiende y supere.
Me hace preguntar si pese a lo subestimable que es el humorismo en razón de su capacidad de minusvalorarlo todo, no encierra algo de enorgullecedoramente estoico...

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