La obra de arte: mientras dura, dura
La obra de arte que trasciende el tiempo presenta algunos interrogantes. Victor Hugo o Dostoievsky escribían en entregas y eran esperados en tiempos en que no había radio ni televisión como magníficas evasiones. Es usual que los contemporáneos vean "a la altura de los ojos" al artista, sin pensar en su gloria y fama póstuma. Shakespeare escribía adulaciones al Rey Jacobo en el Globe Theater. Cervantes era banal cuando dijo "Vive Dios que me espanta esta grandeza": hoy suena patético, grandielocuente, marcial. En su época, cuando Cervantes era la única certeza que compartían Quevedo burlándose de Góngora y Lope burlándose de Quevedo como el mayor imbécil, quería decir "a la flauta, cómo me abatata este aparato". El gran epígrafe borgiano a "El Aleph" parece sugerir un mensaje positivo new-age de Shakespeare: -Podría estar atado a una cáscara de nuez y considerarme rey del espacio infinito. Cercena el final: -si no fuera porque sufro pesadillas. ...